Noche de sombras

Words
275
Reading
2 min
Listen
Play
6y

_20200623_214808.JPG

A través de los espejos se escapa el infierno. Ella me sigue la corriente, pero sé que no me cree. Puedo ver las figuras siniestras reirse en las tinieblas, enciendo las luces, reviso las linternas. La observo sentarse en el sofá, sé que no dormirá esta noche. Mientras los oscuros habiten los rincones no hay descanso seguro. Ellos le están robando la fuerza, lo veo en sus ojos marcados por el desvelo. La miro cabecear y la abrazo: "No duermas", sus lagrimas se desbordan mientras me observa.

Ellos me la están quitando. Los escucho reirse, se han sentado en la sala y me miran a los ojos. Tiemblo. Ya no basta con cubrir los espejos, han encontrado otro camino. Ella no deja de llorar y murmura: "Ya basta", lo dice bajito, ya no le quedan fuerzas. Me ofrece pastillas blancas, pero no las acepto, ¿si me duermo, quién cuidará de ella? Miro el reloj y espero. Invoco el ritual que mantiene al mal alejado de ella.

Coloco una canción para acallar sus risas, ella se enoja, dice despertaré a los vecinos. A mi no me importan los vecinos, yo solo pienso en ella; me enloquece pensar que esos demonios la observan.

La noche es larga y reloj va muy lento. Camino sin cesar evadiendo rincones. Hace tiempo no sé de una noche de calma. Maldita sea la hora de mi pacto pagano, maldita sea sea mi voz que desato el infierno; ojalá fuera un loco, como sé que murmuran; ojalá las pastillas fueran mágica cura.

_20200513_155726-01.jpeg

Todas las fotografías de esta publicación son de mi propiedad. Tomadas con teléfono Nokia 111 y editadas en Snapseed.
Noche de sombras | Ecency