En la brisa suave que acaricia el rostro,
se esconden secretos de un mundo antiguo,
historias de amores perdidos en el tiempo,
y sueños marchitos que aún buscan abrigo.
El viento susurra entre los árboles,
canta a las hojas que danzan en su viaje,
recuerdos de risas, de lágrimas caídas,
de un pasado dorado que se vuelve paisaje.
Escucha, oh alma, la melodía eterna,
de aquellos que vivieron y amaron sin miedo,
la vida es un ciclo, un río que fluye,
cada nota un latido, cada eco un recuerdo.
Y cuando la noche cubra el cielo estrellado,
deja que el viento te cuente su historia,
pues en cada susurro hay un hilo dorado
que une el presente con la memoria.