MINERVA - Parte III

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Te veo y siento nervios. Suena como si tuviera miedo a que nada de esto fuera verdad o que sea la realidad que espero.

Te veo y solo contemplo a la mujer maravillosa en la que te has convertido. Trato de grabar tu rostro en mi memoria para que nunca me faltes.

Te veo y mis manos solo mueren por tocarte.

Te veo y mis labios quieren recorrer tu cuerpo convirtiendo las palabras en caricias dibujadas en tu piel.

Te veo y no puedo evitarlo…

Perdóname si te incomodo, pero es imposible para mí no hacerlo. Y es que, con solo tenerte cerca, le das una paz a mi alma que no puedo describir.

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Imagen de Robert Balog de Pixabay

Te veo… Es algo único y maravilloso. A veces me asusta y siento un miedo enorme, pero este miedo se ha convertido en el motor para alcanzarte.

Te veo y lo único que sé, es que quiero besarte sin importar nada más. Besarte sin miedos ni ataduras, solo con el deseo de estar contigo.

Te veo y te beso de la única forma que me haces desear hacerlo. Solo dejo que mis labios toquen los tuyos y me muestren la mejor forma de viajar a otro universo.

Te veo en lo distante o en lo cercana, con la única intención de avivar esta sed de ti. Sintiéndote y pensándote al mismo tiempo sin tener que pedir nada más.

Te veo amor, recuérdalo siempre…

Porque Te veo aún cuando todo ya está escrito…

MINERVA - Parte III | Ecency