El ritual del café: La tradición que despierta a Cuba antes del sol
¡Saludos a toda la comunidad de Hive! Hoy quiero invitarlos a mi cocina para compartir uno de los rituales más sagrados de nuestro día a día: la elaboración del café.
Cuando el sol aún no se levanta, pero los gallos ya han cantado anunciando la llegada del día, comienza la magia. Ese trago que a todos nos gusta en casa tiene un encargado, y este servidor que les habla es el responsable de elaborarlo.
El despertar de mi abuela
Me levanto temprano, alrededor de las cinco de la mañana, para comenzar las tareas del hogar. Enciendo las lámparas recargables y reviso si aún queda café molido y azúcar, que son los principales ingredientes del mejor trago de la mañana. Cuando el azúcar escasea en mi zona, nos inventamos la vida: endulzamos con raspadura, guarapo o miel de abeja. En fin, el café sale porque sale. Hoy tenemos la materia prima necesaria.
Como en donde vivo casi nunca hay electricidad, este proceso se hace de forma tradicional, tal y como lo hicieron nuestros mambises y nuestros abuelos.
El fogón de leña es el corazón de esta tradición.
El arte del fuego
Este ritual comienza encendiendo el fogón
de leña, que es toda una obra de arte. Hay que acomodar las astillas de madera seca de forma que el fuego no se ahogue. Luego, hay que buscar algún nailon para encenderla, ya que los combustibles están escasos en nuestros días.
Luego de encendido el fogón, ponemos la olla y le echamos el agua endulzada a mi gusto. Claro, pues yo soy quien lo elabora y tengo la oportunidad de hacerlo como me gusta.
El agua lista para hervir.
El colador de tela y la anécdota familiar
Mientras el agua hierve, lavamos el colador, la cuchara y los jarros. Colocamos el colador de tela en el soporte y le echamos el café, por lo general, una cucharada y media de las grandes.
Y aquí les traigo una anécdota que me contaba mi papá. Dice que cuando estaba de novio con la mamá de mis hermanas, fue a visitarla a su casa y la suegra le dijo a su hija que le tocaba colar el café. Al rato, la muchacha salió de la cocina y le dijo a su mamá: "¡Mamá, ya colé el claro ahora, voy a colar el fuerte!". Y todos en la casa echaron a reír.
La estructura tradicional: el jarro de arriba, el colador y el de abajo.
El truco del café fuerte
Ya el agua está hirviendo. Para colar el café fuerte (que es el primero que sale), levanto el jarro de fondo de tal forma que el colador quede dentro. Empiezo a echarle el agua caliente y comienzo a mover con la cuchara para que el café suelte toda su tinta.
Sigo echándole agua hasta que, más o menos, el jarro quede por la mitad, para que salga lo más fuerte posible. Luego lo retiro y pongo otro recipiente donde caerá el café claro, es decir, con menos tinta, porque en la primera parte salió casi todo el sabor.
El momento exacto: el café soltando su tinta.
El milagro de la mañana
En este proceso, el olor a café colado despierta a todos en casa. Salen a ver si el café ya está listo. Le echo a cada cual su vaso de cristal con una porción, y a degustar este trago milagroso, sentados a la mesa, compartiendo como familia.
¿En sus casas todavía se hace café con fogón de leña? ¿Conocían la técnica de colar primero el fuerte y luego el claro? ¿Y qué usan para endulzar cuando no hay azúcar? ¡Los leo en los comentarios!