Tengo la cabeza en otro mundo y el pulso inquieto.
¿Cómo quieres que me calme? Sí con el odio me concentro. Es algo insaciable e inexplicable que siento por dentro.
En cada amanecer me siento más incompleto.
Tengo dos seres, lo más hermoso que me ha regalado Dios, mi madre y mi hermana, ellas son mi bendición.
Pero aun así, siento que mi corazón está partido en dos; te brindé mi tiempo y te regale mi corazón, quizás para ti fue poco, pero lo hice con buena intención.
Una cosa es el dolor por fuera y otra el dolor por dejar atrás a quien le diste todo tu amor y pasión.