Mamá, extraño hasta el sabor de tu comida
Hay personas que extrañan una casa, un barrio o una ciudad. Yo extraño a mi mamá.
Durante muchos años vivimos juntas. Fuimos ella y yo contra el mundo. Mi mamá me crió, pero a veces siento que yo también la crié a ella. Crecimos juntas, aprendimos juntas y construimos una relación que va mucho más allá de los lazos de sangre.
Cuando mi esposo, mi hijo y yo decidimos mudarnos a la ciudad en busca de mejores oportunidades, sabía que sería difícil. En nuestro pueblo natal la vida es tranquila, pero las oportunidades son escasas. Sin embargo, nunca imaginé cuánto me costaría estar lejos de ella.
Mi mamá se quedó allá porque tiene una responsabilidad enorme: cuidar a mi abuelito, que se encuentra encamado y no puede ser trasladado. Su deber está junto a él, y el mío está junto a mi familia aquí. Ambos lo entendemos, pero eso no hace que la distancia duela menos.
Extraño sus comidas. No porque fueran platos lujosos, sino porque tenían ese ingrediente secreto que ninguna receta puede explicar: el amor de una madre.
Extraño cuando me preguntaba si ya había comido, cuando me regañaba por acostarme tarde o cuando me preparaba algo sin que yo se lo pidiera. Extraño su manera de cuidarme incluso cuando yo insistía en que ya era una mujer adulta.
Afortunadamente vivimos en una época donde existen las videollamadas. Mi mamá y yo hablamos siete, ocho, diez veces al día si es necesario. A veces no tenemos nada importante que decirnos, pero igual nos llamamos.
Ella quiere saber de Lukas.
Quiere saber qué cociné.
Quiere saber cómo amanecí.
Quiere saber si estoy bien.
Y lo más impresionante es que siempre lo sabe.
Mi mamá tiene esa capacidad casi mágica de descubrir cómo me siento solamente con verme la cara unos segundos. Puede notar una tristeza escondida detrás de una sonrisa o una preocupación que intento disimular.
Creo que esa complicidad es uno de los regalos más hermosos que existen entre una madre y una hija.
Por cuestiones económicas y de transporte solo puedo verla una vez al mes, y aunque agradezco profundamente poder hacerlo, nunca parece suficiente. Cuando llega el momento de despedirnos siento que dejo una parte de mí atrás.
Con los años he comprendido que crecer también significa aprender a vivir lejos de las personas que más amamos. Pero nadie nos enseña cómo llenar el vacío que deja una madre cuando ya no está al alcance de un abrazo.
Hoy simplemente quería decirle gracias.
Gracias por criarme.
Gracias por acompañarme.
Gracias por seguir pendiente de mí aun cuando ya tengo mi propia familia.
Y gracias por recordarme cada día que, sin importar la edad que tenga, siempre seguiré siendo tu niña.
Si tienes la suerte de tener a tu mamá cerca, abrázala. Si la tienes lejos, llámala. Porque el tiempo pasa demasiado rápido y hay amores que merecen ser celebrados todos los días.
Mamá, te extraño más de lo que las palabras pueden explicar.
Quiero tomarme un momento para agradecer de corazón a todas las personas que siempre pasan por mis publicaciones en Hive. Gracias por cada voto, cada comentario y cada palabra bonita que me dejan. Aunque muchas veces no tenga el tiempo o la conexión suficiente para responder como quisiera, sepan que leo todo y valoro muchísimo el cariño y el apoyo que me brindan.
También quiero disculparme por las veces en que desaparezco o no publico con frecuencia. La situación con la conexión aquí en Cuba muchas veces hace todo más complicado, y en ocasiones simplemente no logro mantener la constancia que quisiera. Aun así, siempre trato de regresar y compartir contenido sincero, interesante y hecho desde el corazón.
Hive se ha convertido en un espacio muy especial para mí. Un lugar donde puedo expresarme, compartir mis vivencias y sentirme acompañada por personas increíbles de diferentes partes del mundo.
Quiero agradecer especialmente a mi esposo, , por estar siempre a mi lado, apoyándome incluso en los días más difíciles. Gracias por impulsarme a seguir creando y nunca dejarme rendirme.
También quiero agradecer a mi querida mamá canadiense, , por tanto cariño, apoyo y amor hacia nuestra familia. Y a su esposo,
, quien ha sido como un ángel de la guarda para nosotros. Nunca voy a olvidar todo lo que han hecho y siguen haciendo por mí, por mi esposo y por nuestro hijo.
Y seguir pidiendo el apoyo al blog de mi mamá @milagrosc.miranda
Y por supuesto, muchísimas gracias a toda la comunidad de BBH y por hacerme sentir bienvenida, apoyada y motivada a seguir creciendo dentro de esta hermosa plataforma.
Gracias por acompañarme en este camino, por leerme y por estar aquí 💛