En muchas ocasiones he comentado que no soy muy buena en esto de hacer postres, o puntualmente, en hacer tortas. Siempre ocurre algún "accidente" en el camino. Sin embargo, cuando se tienen chamos pequeños toca intentarlo.
Mi hijo menor es muy dulcero, mi esposo también lo es, así que siempre andan con un antojo nuevo e insistieron en que hiciera una torta de piña, que de paso, no es mi torta favorita precisamente, pero decidí complacerlos.
Mi hermana mayor es mejor repostera que yo y me compartió su receta. El resultado en sabor me encantó, quedó deliciosa. Mi hija mayor que no es amiga del dulce, quedó fascinada, razón por la cual he decidido compartirla con todos ustedes.
Empezaremos por separar las yemas y las claras de los huevos. Las claras se deben batir a punto de nieve y reservarlas.
Por otro lado, con la ayuda de la batidora cremar la mantequilla y el azúcar. Incorporar las yemas de huevo una a una, mientras continuamos batiendo.
En un bowl aparte, unir los ingredientes secos: harina, polvo de hornear, bicarbonato. Tamizar. Ahora, los vas a ir agregando poco a poco a la mezcla, acompañados del jugo de piña.
Por último, y con la ayuda de una paleta, agregar a la mezcla las claras que previamente fueron batidas a punto de nieve. Esto se hace con mucho cuidado, con movimientos envolventes.
Es momento de preparar el caramelo. Para ello, llevamos a fuego medio el azúcar humedecida con el jugo de piña, la canela y la mantequilla. Lo vamos a cocinar hasta que alcance un hermoso color dorado, sin que se queme.
Verter el caramelo en la tortera, y con mucho cuidado de no quemarte, colocar estratégicamente las rodajas de piña. Ahora si, verter toda la mezcla de la torta.
Llevar al horno, previamente precalentado a 180 ºC, por un tiempo aproximado de 45 minutos o hasta que al introducir un palillo de altura en la torta, éste salga completamente seco, ese será el indicativo que nuestra torta ya está lista.
Sacar del horno, dejar reposar un par de minutos y con mucho cuidado, desmoldar.
Todas las imágenes son de mi autoría, captadas con el lente de un Apple iPhone 7