Saludos Querido lector, me acerco hoy por aquí a dejarte un poco de reflexión de fin de año. En el filo del término del año nos toma por sorpresa la nostalgia, hacemos cuentas de lo ganado y lo perdido. Recordamos afectos, lugares, olores, momentos, personas , sentimientos, eso nos hace reír o llorar depende de la situación vivida, nos acordamos de todas las promesas incumplidas , los compromisos retrasados, y nos juramos que este año si! volvemos a hacer un calendario mental o escrito de todo lo que nos quedó por hacer y volvemos a empezar el año que entra.
Supongo que para todos el 2021 empezó igual, con mucha incertidumbre, viviendo bajo un concepto de “nueva normalidad” que es completamente extraño para mí, pero también empecé este año con muchas esperanzas, de crecer como persona, esperanzas de abrirme camino hacia la estabilidad económica y de afianzar mi relación con mi pareja (Bueno, esto último no pasó), como cada año nuevo nos proponemos a lograr cosas, nos trazamos metas y le echamos todas las ganas, este año me di cuenta de cosas que no había notado antes, creo que antes no había notado que en realidad no me gusta estar sola tanto como yo pensaba, querido lector, hasta hace poco yo me consideraba una persona a quien le iba muy bien con la soledad, el aislamiento, nunca me había quejado por estar sola con mis pensamientos; pero este año me di cuenta que en realidad, no había pasado tanto tiempo sola, lo que sucede es que trabajo 9 horas al día sola, en un pequeño local haciendo transacciones bancarias, y no recibo clientes ni atiendo a nadie de manera personal, pero tampoco tengo tiempo de salir a hacer amigos, y cuando salgo de acá solo quiero ir a casa a descansar.
Entonces me di cuenta que no es tan sana toda esa soledad, empecé a extrañar a todos mis amigos, me encontré a mí misma extrañando sentarme a tomar café o algún trago y conversar por horas con esas personas que tanto adoro, ya sé, vas a decir que debo hacer nuevos amigos acá porque este es el país en el que vivo ahora, y tienes algo de razón, es más, tienes mucha razón, pero no es lo mismo sabes? A veces extrañas algo más que solo tener una conversación trivial con alguna persona, extrañas también la familiaridad de un amigo cercano, las expresiones que provienen de anécdotas pasadas, los chistes que se cuelan en la conversación, las frases de doble sentido y esas pequeñas historias dentro de la conversación con las que te desvías del tema principal y terminas diciendo: De que estábamos hablando? Pero bueno, tengo fe en que un día volveremos a reencontrarnos, y por ahora debo buscar una manera de lidiar con estos sentimientos, así que trato de escribirles cuando tengo tiempo y de reírnos aunque sea por 3 minutos.
También terminé una relación este año, una relación que creo que estaba bastante muerta tiempo antes de decir: se acabó! Sin embargo eso no hace que sienta menos esa pérdida, y el fin de esta relación me dejó con sentimientos mixtos, entre desilusión, sensación de libertad y nuevos comienzos, es que esta relación de la que te hablo nunca avanzó de su etapa inicial (Duró casi 3 años) y la verdad es que creo que perdí mucho tiempo allí, así que esto fue para mejor, compré un vibrador y a seguir con la vida.
Hablando de cosas más agradables, este año también intenté destetar a mi hijo este año, pero no lo logré, es que se me hace muy difícil decirle que no y justo cuando siento que hago un avance, el niño se cae y todo va de vuelta a “mami, teta”, seguiré intentando el año siguiente, conocí la mitad del mundo, aprendí a hacer café con leche a mi gusto, hice un curso online de italiano que me alegró los días, abrí un perfil en una aplicación para buscar parejas, pero luego tuve que cerrarlo porque me di cuenta que conozco muy poco sobre como tener citas, pero me divertí, me mudé a un sitio menos cómodo pero que siento más mío que el anterior.
Este año atravesé una etapa fuerte de depresión, en la que noté que siento que no soy suficiente, siento que no tengo nada que aportar y que estoy un poco estancada, poco a poco espero poder salir de allí, la verdad es que escribir en Hive me ha ayudado a sentirme mejor, creo que libero un poco de esas sensaciones que tengo y me deshago de algo del peso, con los sinsabores que este 2021 me va dejando me di cuenta por fin que no estoy viviendo, si no que la vida está pasando por encima de mí.
El Covid nos ha dejado con las fronteras cerradas y alejados de los que más amamos, también nos ha enseñado que podemos acercarnos a las personas aunque no estemos presentes en cuerpo, creo que al final de este año he empezado a recapacitar un poco, tengo muchas ilusiones y hay cosas que quiero lograr, necesito trazarme mis metas de manera más firme, quizá ponerles fecha me ayude a no perder el rumbo, siento que este país ya me dio lo que podía darme, y aunque suene un poco extraño, no sé si suena extraño, pero empiezo a sentir como que mi tiempo acá ya expiró, ya cumplí mi cometido acá, aprendí lo que tenía que aprender y viví lo que tenía que vivir, es hora de avanzar. Te cuento querido lector que tengo algunas invitaciones, mis queridos amigos al parecer no se olvidan tan fácil de mí, así que estoy en un pequeño dilema porque como Venezolana que soy, mis amigo están regados por el mundo, también está mi adorada hermana que vive en Brasil, que aún no ha tenido la oportunidad de conocer a mi hijo, prometo hacer un post cuando me decida en qué país continuar esta aventura.
En nuestros propósitos de año nuevo deberíamos incluir amar, cuidar y conservar la naturaleza , aprender a convivir con empatía con nuestros semejantes, entender que las fronteras las pusimos los humanos por qué el mundo es de todos , pero aquí solo estamos de paso, por eso debemos dejar un mejor lugar para los que vienen, agreguemos a la lista la curiosidad , investigar y no creer ciegamente en todo lo que nos dicen, leer , pensar , ser tu propio maestro y al mismo tiempo el mejor aprendiz , el mundo está cambiando , se parte de ese cambio. Sin más que decirte querido lector, me despido de ti por este año, que iniciemos el 2022 con mucha energía positiva y a comernos el mundo!