Cada día que pasa tenemos la presión del reloj que no se detiene, la presión de las infinitas obligaciones que nos imponemos en la vida. Objetivos a corto mediano o largo plazo, siempre andamos con el tiempo ajustado. Además de lo que nos imponemos nosotros mismos, tenemos la presión externa por el tiempo que los demás creen que estamos perdiendo ¿Cuándo te recibís? ¿Para cuándo el novio? ¿Cuándo te casas? ¿Para cuándo el hijo? Somos humanos y lamentablemente todo influye en la mente, ahí entran a acelerarse las neuronas, calculando el tiempo invertido en cumplir las obligaciones, en lograr las funciones metabólicas básicas, en lograr las metas impuestas por la sociedad y en ese inmenso caos organizativo resulta que nos falta tiempo para ser felices. A medida que vamos saltando los obstáculos no llegamos a disfrutar del logro, de la satisfacción del sacrificio convertido en milagro muchas veces. Cuando te recibís? Tardas años para conseguir la matricula, mucho antes de que te la den estas preocupado buscando trabajo; a veces no llegas a terminar de lavarte la mezcla que te tiraron los familiares y amigos, que ya estas quemando pestañas armando curriculum. Conseguiste trabajo? Genial! Ahora tenes cuentas por pagar, gustos que te queres dar y la plata nunca te va a alcanzar, porque por más que el sueldo aumente las aspiraciones serán mayores. Conseguiste novio… felicidades hacen hermosa pareja, cuando se casan? Pero si todavía no convivimos no sé si voy a aguantarlo cuando no quiera bañarse un día, si voy a tolerar sus ronquidos por las noches, si el va a aguantar mi desorden y mis pocas ganas de limpiar. Es por eso que pasamos por la vida, acelerados, con cara amargada y con ese vacío constante en el alma. Cuando nos dimos cuenta pasaron los años los chicos son grandes, no los disfrutamos como hubiésemos querido y a veces esta el reproche de decir “que rápido pasa el tiempo como no se quedaron chiquitos para tener más tiempo de jugar, de ir a la plaza o de contarles cuentos”. Paramos un poco cuando llegamos a la vejez, con el cuerpo cansado y la mente casi fundida, siempre mirando para atrás y lamentando el paso de los años y las cosas que no hicimos. Cada día me surge un nuevo objetivo, una meta que cumplir y; pienso, armo y desarmo todo el esquema en base al nuevo proyecto. Nunca logro concretar todos los viajes que me gustaría hacer, pero disfruto inmensamente sentarme a tomar un mate 1 hora a la semana con mi familia, cenar los sábados con amigos, o salir a caminar sin pensar. Agarrar los ahorros que tenia para arreglar el dpto. e irme de shopping y no volver hasta que me gaste el ultimo peso. Sigo pensando en las cosas que quiero lograr, en que no me alcanza la plata, que quiero 5 trabajos, una familia, la casa y el perro pero la hora diaria en silencio con un mate de por medio y pensando que todo me importa un carajo me da ánimos para enfrentar las siguientes 23 hs del día.
![image](