Anoche la luna me vio dormir.
Me observaba apacible e imperturbable.
Desde mi ventana su luz era bienvenida en mi cuarto.
Desde el cielo cuidó mi(s) sueño(s).
Me cantó desde su cercana lejanía.
Anoche la luna estaba hermosa y me hizo sonreír.
La dejé despejarme la mente, así como despejó el cielo.
Me dejé guiar por su magia a un lugar mejor, escondido en la parte de atrás de mis ojos.
Anoche la luna me hizo dormir.