Un lejano viento
trae un lamento
Los molinos traducen:
"Ben, lo siento".
El amanecer y un olor
recuerdan bien un dolor
que soplan pronto
un frenesí en el corazón.
Se arremolina lento
un vil pensamiento.
Mis recuerdos reproducen
aquel momento.
Tú brillabas en color
y el campo en su rubor,
te regalaba flores
con toda emoción.
Yo fotografiaba,
de mil encantos,
tu faceta extraviada
que nadie imaginaba.
¿Qué esperaba?
¿Qué aguardaba?
La sorpresa del campo
que te anhelaba tanto.
El campo y sus asaltantes
te reclamaron en un instante.
Sin saber ya cómo reclamarte,
sólo miro tus fotos en mi estante.