Estas dunas que soy hoy,
son fruto amargo de la sequía
de caricias y esperanzas baldías
del mundo donde estoy,
que convirtió mis pasos
en médanos mostaza,
que mis sueños reemplazan,
grano a grano, entre mis manos,
haciéndome un istmo
de calor y humedad
donde piensan los turistas
¡ay, si es que piensan!
que un oasis aún guarda felicidad.
Estas dunas que soy hoy
son fruto de la humana frivolidad.