¡Llegaron, mamá,
otra vez llegaron, madre!
Los rencores del amor
los veo a todos alrededor.
Unos quieren verme llorar,
otros me desean intimidar
o incluso ver mi corazón estallar.
Vienen a buscarme por no irme
o tan siquiera rendirme
en amar a quien no me ama.
Terco yo en este tonto drama.
Pero si una mañosa dama
mi amor moribundo no clama,
¿qué tengo por bien sino reírme
hasta que llegue una firme?
¡Mira que llegaron, mamá,
los rencores del amor
a hacerme sentir dolor
aun siendo yo su más grande admirador!