Si los "casi algo" fuesen trofeos,
hubieran más de ellos en mi vitrina,
que estrellas parpadeantes en el cielo.
Al igual que granos de arena en la playa,
cuento siempre tus deseos de amarme,
que se van entre mis manos al empuñarlas.
Si viven fantasmas en casas abandonadas,
¿cómo no va a hacerlo tu amor
en mi corazón donde no queda nada?
El retrato de lo que no fue
acompañará la ventana del futuro,
que tontos enamorados no quisimos mirar.