De lo inapropiado
más de una vez
me he cuidado.
Lo he ignorado,
pero como ves,
ya te he poetizado.
Muchos días a tu lado,
ya harto te he soñado;
que me traes tu rostro lindo
y ante él pronto me rindo.
Bajo el árbol de tus cariños,
compartimos como niños
el amor imposible de ayer,
en el que ya nadie dice creer.
Siendo tan audaz,
tu voz,
tu risa,
tus risos,
y ojitos...
mi estrella fugaz,
en verdad has sido capaz:
has parado mi corazón
para morir,
morir de tanta paz.