Mi niña Valentina, desde que llegaste me diste la dicha de ser papá, recuerdo el día que te vi por primera vez me daba tanto miedo sujetarte, te veías tan frágil que no quería lastimarte. Me enseñaste cada día a ser mejor, tal vez no te imagines que yo me levantaba por ti, con esa sonrisa iluminabas nuestro hogar.
Enseñarte a soñar y a vivir fue tan difícil en ocasiones porque de seguro pensaste que no lo hacía por tu bien, sin embargo, me quedo con esos momentos que te dormías a mi lado, agarrabas mis cotizas y las ocultabas, cuando íbamos en el carro no podías ver la m amarilla porque enseguida gritabas "quiero una cajita feliz". Aproveché cada momento que pude porque sabía que después no sería igual, antes me pedías que me quedara hasta que te durmieras y ahora me echas de tu habitación.
Tus padres te enseñamos las raíces de la vida, lo importante que es la familia y las personas que realmente te quieren. Nosotros estaremos para guiarte en todo momento por si algún día te pierdes, sé que sabrás cómo regresar a tu hogar. Te prometo, hija mía, que si fuera por mí jamás sufrirías y no crecerías, para tenerte por siempre como la niña de mis ojos, la que jugaba con muñecas y peluches.
No sé cómo pueden existir padres que no sienten un tipo de nostalgia cuando sus hijos ya están creciendo, es como si su tiempo se agotará poco a poco.
Con el paso de los años siento que mi hija se aleja de mí y la mayoría me dice "ya es una adolescente" entiendo perfectamente los cambios que pueden suceder pero, ¿sueno muy egoísta si digo que no quiero que crezca más? Deseo desde el fondo de mi corazón que sea una mujer ejemplar y exitosa, sólo quisiera devolver el tiempo para verla jugando con mis cotizas, recostada en la alfombra, corriéndole al gato (porque le tenía pavor) y saltando en el trampolín que le compré cuando tenía 10 años.
Creciste en un abrir y cerrar de ojos, me doy cuenta de que hice mi trabajo bien, estoy orgulloso de lo que eres y en quién te convertirás, sigue siendo tan bondadosa y hermosa por fuera como por dentro, te amo, mi pequeña Valentina.
Agradecido con Hive Blog por permitirme compartir mis relatos