LA MISMA NOVELA
Por Francisco Rodríguez Sotomayor
I
De una u otra manera un país es una caja con su propia realidad, y todos nosotros, seamos considerados ciudadanos o ratas de laboratorio, estamos dentro de esa caja y la realidad que hay dentro de ella es común a todos. No iniciaré alguna reflexión sobre la infinidad de perspectivas que pueden encontrarse sueltas en la caja. No es lo que me atañe. Me atañe son las perspectivas que son sujetadas y maravillosamente convertidas en ficción. Digamos que una novela. En un mismo país, aunque es bastante improbable, dos autores, digamos, podrían escribir la misma novela.
II
La idea me surge tras la lectura de un párrafo de La Novela de Dos Años de Blanco Fombona, es decir, su Diario. En el párrafo que refiero Blanco Fombona ve la obra teatral El Patio Azul, del dramaturgo Rusiñol. Por alguna razón, dice Blanco Fombona, esta obra le recuerda a Hermann y Dorothea de Goethe, Evangelina de Longfellow y María de Jorge Isaacs. Blanco Fombona se da cuenta que El Patio Azul no tiene ninguna relación con las obras ya mencionadas. Tras esto, anota: “¿Qué camino secreto e ilógico siguen las asociaciones de ideas?”. Lo mismo me pregunto, pues esta idea de que la misma novela, así sea en esencia, sea escrita al mismo tiempo, no tiene nada qué ver con El Patio Azul, ni con Rusiñol, ni Goethe, ni siquiera con Blanco Fombona. Pero tras leer y saber (o creer saber) que esta idea me surge de algo que ni remotamente la asoma, me hace creer que si algo es evidente (una situación en concreto, palpable) dos escritores podrían, aunque sea remotamente, escribir en esencia la misma novela.
III
Con esto no me refiero a algo similar al inmenso proyecto que se traza, por ejemplo, Pierre Minard en aquel grandioso cuento de Borges. Para ello se requiere primero que la obra ya estuviese escrita, y aquí lo que pretendo decir es que la misma obra sea escrita al mismo tiempo. Pierre Minard pretendía re-escribir El Quijote de cabo a rabo, con todos sus pormenores lingüísticos y narrativos. Aquí pretendo decir que no necesariamente será escrita exactamente la misma obra, sino que prácticamente el mismo hilo argumental y narrativo, pero con sus inevitables variantes estilísticas y estéticas. Puesto de esta manera, aunque parece descabellado, también parece posible que dos autores puedan escribir la misma novela.
IV
No importa, al menos aquí no importa, cuál sería el argumento de la novela. Importa el si es posible que dos (o más) autores tengan la misma idea pero de diferente ejecución. Opino que es posible, y me atrevería a decir que ello ha sucedido. Está el argumento que considero irrefutable de que es atrevido decir que, en caso de que ello suceda, tras leer ambas (o la cantidad que sea) uno diga que es en esencia la misma novela. Algún lector se inclinaría a juzgar una de más baluarte que la otra por sus cualidades estilísticas, más le sería imposible (o cuando menos improbable) decir que es totalmente distinta a la otra, por sus evidentes afines argumentales.
V
Creo que esto ha sucedido y que ha ocurrido lo que digo anteriormente. Es decir, una se interpuso a la otra por el riguroso filtro de la crítica; o también sucedería que una de las creaciones jamás vio la luz por cuestiones editoriales. También está la posibilidad de que la que no vio la luz ni siquiera pasó a la prueba de su autor y fue destruida, o irremediablemente olvidada, sentenciada a muerte. Sería interesante saber (saber con certeza) que esto ocurra y que un autor, no sin razón aparente, acuse a otro de plagio. Una termina por imponerse.
VI
Quizá al principio me limito a la simple (muy simple) reducción de este fenómeno al reducido espacio de un país, sea cuál sea. Digo esto porque la humanidad al final es una sola y una novela constata precisamente eso; quizá alguien en Alemania escribe una novela al mismo tiempo que alguien en México y ambas son curiosamente similares, sin necesidad de conocerse ni haberse leído mutuamente. El Patio Azul fue escrita por un catalán, Hermann y Dorotea por un alemán, Evangelina por un estadounidense, y María por un colombiano. Aquí no evidencio ese afín al que he aludido, pero Blanco Fombona ve El Patio Azul y piensa en Goethe. Ahí está ese extraño “camino secreto e ilógico de la asociación de ideas”. Si yo al leer esto del Diario de Blanco Fombona se me ocurre que hay la posibilidad de que puede estarse escribiendo en este momento dos novelas curiosa y extremadamente similares (para no seguir diciendo que es la misma), quizás, solamente quizás, eso esté ocurriendo, o ya haya ocurrido.