Extraña mañana en la que te conocí, extraña la lluvia bajo la que te vi, tu, muy hermosa y muy serena, hecha de sueños, fabricada de fantasías abundantes como la arena, blanco rostro de porcelana, blanca piel de marfil, rojos labios que anhelaba besar, tomando tus manos sin pensar en dudar, estar junto a ti era vivir… frías, como la misma lluvia de la que te protegías, de tus ojos de luna, lagrimas surgían…de tus pupilas oscuras el dolor se asomaba, de tus labios rojos la amargura se escapaba, de tu rostro entristecido, abatido y sumergido, palabras silentes que pacientemente delataban el punzante martilleo que azotaba tu corazón, ese dolor que a la tristeza te ataba, ese dolor que con tus esperanzas escapaba, como un ladrón que se toma su tiempo para arrebatar y salir huyendo, con algo que ya jamás será devuelto…
Tu presencia se cruzo con la mía, así como tu vida también, ¿Quién diría que al final serias la miel, que a mi corazón endulzaría?
Me confiaste una mirada, algo triste y perdida, una mirada sin vida, poco más que una mirada… me regalaste una sonrisa y mi corazón se detuvo, fue un destello inesperado, fue como un sueño realizado, como un regalo no pedido que despiertan los sentimientos para aquel al que va dirigido…
Un simple “hola” empezó con todo aquello, que empezó con un destello, encerrado en un fuerte latido, del corazón un alarido, tu atención logre llamar y tu mirada me inundaba de otros tantos sentimientos que yo ya no recordaba, tu nombre me cantaste y mis oídos se deleitaron, tu voz era la mejor música que jamás se ha inventado, tan serena y tan hermosa, tan profunda y tan preciosa… apagada y dolorosa…
Tus problemas me confiaste, y me concentre en consolarte, me hablaste de un amor hace tiempo perdido, de un hombre que en el campo de guerra fue abatido, me contaste que había pasado un tiempo desde ello, desde que la egoísta muerte le había impuesto su sello, y lo encamino con rumbo a otra vida desconocida, a otro lugar sereno donde ya no actúa el tiempo y donde todo es eterno…
La lluvia se disipaba, ya pocas gotas caían y yo no sabía que responder, no sabía si podría, si tenía en mis manos el poder para alegrarte, y solo pude acompañarte por el resto del día…
El tiempo paso luego de ese día y yo de tu nombre jamás me olvidaría, aquel nombre que hacia juego con tu ser, que en mi alma se estampo y en mi mente se guardo, esa mente que solo recordarte podía querer…
Encuentros casuales tuvimos por mucho tiempo, encuentros valiosos como tesoros de un templo, transcurrieron dos años desde el día en que te vi, ese día que llovia, en el que te conocí… dos años en los que me di cuenta que me enamore de ti…
Sin saberlo tú también sentías lo mismo por mí, aquel día nos encontramos como ya era casual, recuerdo muy bien lo que te dije en aquel pequeño bar, recuerdo que al fin te conté lo que sentía por ti
Tu mirada inexpresiva me hizo sentir aterrado, luego note tus brazos a mi cuerpo aferrados, estabas feliz y pude notarlo, a pesar de tanto tiempo al fin pude lograrlo, tu rostro y el mío poco a poco se juntaron, y tus labios rojos tocaron los míos, me sentí de nuevo como un niño perdido, como un infante inquieto muy descuidado y contento, por un beso que beso mi alma, por un beso que estuve esperando dos años de mi vida, dos años muy valiosos que con mi espíritu atesoro, dos años tan perfectos, esos años que aun admiro.
Mas años pasaron y nuestras vidas se hicieron una, en una humilde casa que adquirimos con esfuerzo, de un humilde amor lleno de fortuna,la fortuna de querernos y de amarnos eternamente, la fortuna de tenerte a mi lado para siempre…
Aquel día esperado llego y un fuerte temor sentí, nos comprometimos el uno al otro y vestida de blanco te uniste a mí, “¿hasta que la muerte los separe?” pregunto por fin el padre, “¡acepto!” sollozaste y un “acepto”respondí, luego me diste un beso intenso, un beso de fuego de tus labios carmesí, un beso que pactaba una unión entre tú y yo, una unión irrompible, que nunca fue predecible, la que nunca imagine, ni aquel día bajo la lluvia en la cual te encontré, ni aquel día en aquel bar cuando por primera vez te bese…
Ya mi alma no estaba sola porque te tenia a mi lado, por el día eras mi luna, por las noches eras el fuego que mi cama encendía, con aquella hermosa figura que la luz iluminaba, aquella piel de marfil que a hacerte mía provocaba, para luego despertar a tu lado, acurrucada entre mis brazos, nuevamente eras mi luna, mi hermosa musa, mi dulce oportuna…
Un nuevo día a tu lado despertaba, era un día diferente, que mi corazón no soportaba, preparaste el desayuno y salimos en tu auto, y una extraña sensación se apodero de mi todo el rato, como si los cielos se abrieran y la luz ya no existiera, como si aquel día tan extraño se bañase en tinieblas, esta lluvia era diferente, distinta a la de aquel día, cuando llorando uno a uno tus problemas me decías…
Un evento muy amargo sufrimos en ese momento, pues, por el clima mojado estubo el pavimento, trataste de maniobrar para frenar aquel desliz que tuvo el auto al resbalarse, pero mi conciencia perdí… un golpe muy fuerte me dejo en el hospital, pensando en ti, sin saber dónde estabas… desperté muy herido y solo tu nombre pronunciaba, el médico no dijo nada y me dejo solo allí, sin saber nada de ti, sin saber que hacer por ti…
Una noticia inesperada llego luego a mis oídos… tu vida en el campo de la vida estaba en gran peligro, hice un esfuerzo enorme con mis heridas aun en rojo y anduve hasta tu habitación con lagrimas en mis ojos, ahí te vi, postrada en la camilla, con tu mente en otro lado, pero con tus ojos sobre mi… tome tu mano y te bese, tu mano de marfil, fría como la lluvia en aquel oscuro día de abril, me diste una sonrisa y tu nombre pronuncie, ese nombre tan risueño que mis oídos disfrutaba, tus manos a las mías se mantuvieron aferradas… con tus labios carmesí de pronto sonreíste…
“¿Hasta que la muerte nos separe?” luego escuche de ti, con una voz quebrada, moribunda y muy triste, aquellavoz serena que a mi vida regalaste… “hasta que la muerte nos separe” fue lo que respondí, y mi silente llanto se hizo aun más fuerte, tus manos ya no me aferraban tan fuerte, y tus ojos de luna cerraste en un suspiro, un último suspiro que se llevo consigo, todo cuanto tuve, todo cuanto quise, todo aquelloque viví, “mi hermosa luna se fue”, “a mi bella musa perdí”, ya no volverían aquellas noches, ni los amaneceres junto a ti, ya no volverían aquellos besos de tus labios carmesí, y mi vida de nuevo sería un desastre sin ti…
Ha pasado ya mucho tiempo y a tu tumba suelo ir, a conversar contigo un rato, a recordar tu hermoso vivir, y aquella felicidad que me brindabas cuando estabas junto a mí, aquellos tiernos momentos de los que solo quedan recuerdos… ¿qué tal estarás ahora? ¿Aun te acuerdas de mí? ¿te habrás encontrado con tu viejo amor?... ¿Qué ha sido de ti?
JDQ
Fuente imagen: http://www.dailymail.co.uk/news/article-2565190/Banned-laying-flowers-wifes-grave-Widower-85-told-leave-tributes-plot-doesnt-vase.html