Era acción de gracias y estábamos como en un evento organizado por su iglesia, ella estaba ocupada y algo estresada, yo estaba escondido esperando que estuviera sola para ir hacia ella, felicitarla y abrazarla, hasta que Nora, una de sus amigas de la iglesia, me encontró y sorprendida me preguntó qué hacía ahí, que por qué no iba hacia donde estaba ella, entonces le pedí el favor que hiciera ir a Lana hacia donde estaba yo escondido, Nora lo hizo y cuando llegó, entró a aquella oficina, o lo que fuera esa habitación, se quedó completamente en shock al verme, la abracé y, aunque ella no hizo lo mismo, le deseé un feliz cumpleaños y le di un beso en la frente. Sin embargo el sueño no fue tan bonito para mí, de inmediato llegó su papá, a quien por casualidad de la vida vi la mañana de ese mismo día, y nos sentó, se notaba enfadado y empezó a reclamarme, preguntarme que por qué no cumplí con el acuerdo al que habíamos llegado.
Entonces lo enfrenté de manera educada, le dije que su amenaza de demanda era vigente sólo cuando Lana era menor de edad, pero que ya estaba cumpliendo dieciocho, me respondió cosas que ya no recuerdo pero eran negativas, le dije que Lana y yo ya no éramos novios, pero que me encantaría tener la oportunidad de serlo de nuevo, pero esta vez iniciar con el pie derecho, sin mentiras, ni escondites, por un momento pensé que lo estaba ablandando, le comente que me quedé en San Juan, incluso en el país, sólo por ella y me respondió “¿Así que hiciste todo eso por mi hija?”, a ella le daba miedo cada vez que yo abría mi boca, entonces le respondí que sí, que había hecho todo eso y era capaz de hacer más si era necesario, él sólo respondió “Lana, párate. Nos vamos a hacer maletas”, ella comenzó a llorar, yo abrí los ojos lo más que pude, estaba impactado…fue entonces cuando de un brinco desperté.
Siempre soñé casarme con ella, tener un par de hijos hermosos, o quizás tres, como ella quería…Y sí, soy joven, lo sé pero ¿quién dice que los jóvenes no soñamos en grande?
GRACIAS POR LEERME