Desde ayer, estamos en la carretera. Han sido días espléndidos con nuestra hija como anfitrión en su lugar de residencia. Nos hemos desplazado a la ciudad de Naples ayer, un pueblo costero en el lado oeste de la península de la Florida, famoso por ser una villa de retiro para la gente de la tercera edad en los EE.UU. y donde residen unos cuñados que emigraron hace ocho años. Él dedicado a la conducción de transporte pesado y ella trabajando en la salud de las personas en edad dorada.
Hace un par de años recurrieron a la compra de una casa en las afueras de la ciudad, con ciertas ventajas dadas en razón de su trabajo y la formación del crédito. Algo vital en ésta economía. Mi esposa ya había viajado acá cuando estuve en Orlando con mi hijo y olvidó su cartera en esa oportunidad. Hemos venido con dos propósitos: conocer la casa y recuperar su cartera. Al pasar el mediodía, regresaremos a Fort Lauderdale al encuentro con mi hijo, porque hoy subiré con él a Orlando, mientras mi esposa se queda con nuestra hija.
Ha sido estupendo ponernos al día, tenía cerca de cuatro años sin ver a los cuñados personalmente y ellos tienen un espacio especial dentro de nuestros apegos. Y cuando tienes cierta edad, el tiempo no alcanza para las evocaciones de cientos de vivencias compartidas, mientras ellos residían en Venezuela. Y lo primero que siempre sale a relucir son los hijos y nuestras experiencias con la crianza, además de los recuerdos en las salidas conjuntas a la playa con las criaturas, una actividad que repetíamos constantemente.
Vida personal aparte y estando a dos días apenas de cumplir cuatro años en la plataforma, quise escribir ésta reflexión como una experiencia propia y que puede servir para iluminar a quienes dudan todavía sobre donde se encuentran dentro de #Hive. Y del potencial que ofrece la plataforma como dadora de futuro. También, como un complemento filosófico a un post de @danielvehe donde plantea la dificultad o la falta de ella para hacer dinero en nuestra casa.
Al iniciar en la vieja cadena, una cuestión vital tenía clara: quería ser escritor. Mi decisión de comenzar acá nunca estuvo atada al dinero y la razón de ello era que me encanta escribir. Todo lo que viniera como consecuencia de hacer lo que me gusta, era una regalía adicional. Si el dinero hubiese sido mi norte, me habría retirado rápidamente. Quienes recuerdan esos tiempos, saben que se ganaba muy poco o casi nada. Pero hacía lo que me encantaba.
Con la experiencia que iba ganando y las orientaciones de otros, además de la lectura ávida de tutoriales; me di cuenta de la estructura financiera del proyecto. Y pronto lo vi: no era algo concebido para especular, era un lugar para echar raíces y que con la construcción de una marca dentro de él, podría mirar la esperanza lejana de obtener un patrimonio legítimo en moneda dura y con la certeza de un mañana próspero. Por supuesto, no todo el mundo tiene la misma visión, pero si logras ver más allá de tus narices es posible que encuentres el quid del asunto.
¿Cómo me di cuenta de ello? ¿Cómo alguien que entraba sin un centavo a una plataforma financiera (eso es lo que #Hive es), podía levantar un patrimonio de la nada? Porque #Hive evita mediante un mecanismo (el HP) que te comas TODO el dinero. Y un sistema inventado para las personas que hacen vida en él, donde evitan que quiebres retirando todo, entregaba una oportunidad a quienes si creen en el ahorro. Es decir, claro que tanto tu líquido y tu HP es tuyo.
Pero al introducir un mecanismo financiero mediante el cual los retiros de HP se hacen en 13 semanas, para que la inflación de la moneda esté por encima de los retiros masivos y pueda reponer el capital, construyeron financieramente algo sustentable, por encima de los otros proyectos de criptomonedas. Y esa fue la idea que me enamoró del proyecto. Un brillante pensamiento financiero que cuida a los suyos a pesar de ellos mismos.
Y el haber sido empresario y saber como funciona el interés compuesto, me dieron la sapiencia de poder juzgar algo con la propiedad de un visionario. Y el tiempo me dio la razón. Y todo se convirtió en una bola de nieve a partir de la separación de la antigua cadena. El cambio acabó con la mayoría de los vicios que no permitían el crecimiento verdadero desde la estrategia financiera primigenia. Cuando la separación se dio apenas era dueño de 2756 HP, es decir, luego de dos años y cuatro meses todavía era un minnow. Y no fue por falta de trabajo, ni por andar retirando HP de la plataforma.
#Hive fue otra cosa a partir de mayo 2020 y logré acumular hasta finales de Diciembre más de 19608 HP. Cuando fueron anunciados los snapshots de #SPKNetwork y #Ragnarok creí era el momento de recoger parte de la siembra y activé mi primer power down masivo. Había hecho otros, pero mínimos. Siempre, más bajos de lo que producía semanalmente. Este nos hizo retroceder desde la cantidad descrita hasta los 18138 HP. Y créanme cuando les digo que me dolió hacer eso.
¿Por qué? Bueno, siempre he sido alguien que ha convertido el ahorro del HP como la fuente de la pensión de retiro, que llegará inevitablemente cuando la vejez no permita escribir. Y a un viejo con dinero, nunca le faltará quien desee cuidarlo. Pero un viejo sin plata huele a estorbo. Y así ha de verse. El asunto es que cualquier power down es una especie de "robo" a ese viejo en que te convertirás y de allí mi contrariedad. Pero tengo como cierto que desactivado el power down, mi dinero seguirá creciendo.
No he vendido los tokens esperando un mercado alcista, luego de haber visto el ATH de US$ 3,14 por token de #Hive, esperaré. Lo que quiero poner en evidencia es que ya estamos montados en 18378 HP y no me he deshecho de los tokens ¿Cuánto tiempo creen que pasará antes que recupere mi cuenta al nivel de Diciembre? Sospecho que no mucho y de allí es donde me reafirmo para decir que #Hive cuidará de mí tanto como de ti si te atreves a ahorrar. Y es algo que nunca me cansaré de repetir.
Todas las imágenes son propiedad del autor, tomadas con SmartPhone MOTO G9 Plus
en Waterline Apartments, Miami, Fl