Opresión: La emoción más común de mi existencia [ESP]

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Cuento con 34 años de edad... Nací en un familia llena de remordimientos, especialmente por el lado materno. De crianza extremadamente conservadora y llena de estereotipos bien "definidos". De esos donde el rosa es para "niñas" y el azul para "niños". Mi madre toda la vida tuvo una especie de proyecto personal propio conmigo. Es decir, yo tenía que ser algo así como "su versión mejorada". Mi hermano mayor, era todo lo opuesto. Con él, la libertad absoluta le definía... Como he dicho anteriormente, en mi hogar, la vida y lo que podías hacer, estaba directamente relacionado con el sexo con el que has nacido.

El miedo fue la primera emoción que recuerdo. De hecho, incluso antes que episodios madre-hija con mi madre. Ella siempre fue una mujer dedicada a su trabajo y cuando estaba en casa, lo que solía hacer es dedicarse a las labores de limpieza y orden dentro del hogar. Mi educación sexual, como millones de mujeres en mi generación, en el mejor de los casos fue absolutamente ridícula. Todo se reducía a una cosa "debes llegar virgen y pura al matrimonio" (si, en pleno siglo XXI). Como mi madre siempre estaba a menos de un metro de mi, no supe bien qué significaba la privacidad o la independencia...

Con los años descubrí que mi madre es una mujer con una fobia horrible a la soledad. Es del tipo de personas que haría cualquier cosa para jamás estar sola. Y esto lo supe al analizar la relación que ha tenido con mi padre. Un hombre que sólo sabe hacer una cosa: trabajar incansablemente. De hecho, la única vez que le vi realmente deprimido, fue cuando lo jubilaron del trabajo. Se mantuvo un año entero en casa y creo que ese hecho le afectó profundamente. Además, es un hombre de pocas, poquísimas palabras. No muestra ni exterioriza ninguna emoción...

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Todo lo contrario con mi madre. Ella es una mujer que es pura emoción. Todo es un drama, un fin, un enemigo... Ella siempre es la "víctima", la que ha sido "perjudicada". Como buen hijo de gato, yo también "cazo ratones". Dicho de otro modo, al ser criada como un calco de mi madre, por mi madre y con el beneplácito tácito de mi padre por inacción, crecía exactamente como ella... Y esto lo supe a través del contraste que la vida misma me ha enseñado. Viendo y sabiendo cómo era mi percepción de la vida con respecto a la de los demás.

Crecí y sentí que la vida o era "blanca o negra". O creías en Dios, formabas un hogar y asistías a misa todos los domingos, o eras alguien "peligroso" o un "irresponsable". Con el tiempo, quizá algo más tarde de lo normal, me di cuenta que es por una razón muy simple: el miedo a vivir. Desde niña supe que no era como nadie en mi casa; menos con mi madre. Amaba el arte, la comprensión de los colores y de las formas. Al crecer, en mi adolescencia, no sentía culpa ni que fuese "malo" sentir y buscar placer... Otra cosa, es que jamás me sentí cómoda mostrando quién era realmente.

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Recuerden, que la culpa es un peso muy difícil de soportar. Los padres son los pilares de la vida de cualquier niño. Y aunque no diría que tuve malos padres, (porque mentiría) tampoco podría decir que la relación conflictiva con mi madre no hiciera de las suyas en mi vida. Todo parecía (siempre) estar mal. Si usaba shorts "provocaba" a los hombres, si una camisa tenía algún escote "provocaba a los hombres". Los amigos (para mi madre) eran una pérdida de tiempo, porque según ella, "los amigos no existen..." Imagínense.

Rompí con todo esto a través de la terapia pero principalmente, después de tener a mi hija hace 8 años. Ésa historia la contaré algún día, seguramente pero no será hoy. Ahora bien, un pilar para cambiar mi pensamiento, curiosamente fue el descubrimiento y la aceptación del placer. Y no sólo en lo erótico, sino en lo mundano. Desde comprar accesorios tan tontos como franelas o ropa para chicas, como ver a mi nena hacer sus performances en clase de baile. Aprendí a separarme de mi madre de un vez por todas a través de la reflexión, del dolor pero también con la ayuda de la terapia y del soporte de mi pareja y amigos...

Entonces, ¿es mi madre una mala persona? No, no lo creo. Pero sí estoy segura que, a veces, una persona puede hacer muchísimo daño con las mejores intenciones. Incluso, siendo tu madre o tu padre. Y eso sí que es peligroso y triste. Muchas veces he buscado que ella se disculpe y entienda su cuota de culpa y daño, tengo 34 años; casi, casi 35 y no creo que vaya a suceder... Supongo que hay ciertas verdades que son durísimas de aceptar y de reconocer. Mientras, aquí estoy comparto con uds y muestro mis fotografías cargadas de melancolía y reflexión. Gracias por leerme, chicos y chicas.

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