Nota previa: Hace dos años hice este escrito, para quién era mi musa en aquel momento, Caracas. Este escrito participó en festival intercolegial llamado "FIH" . A la presente fecha puedo decir que los sentimientos ahí descritos sufrieron una metamorfosis al igual que aquellos lugares.
Las adjuntas.
Las adjuntas, fue raro llegar a la Las Adjuntas y no buscar tú rostro entre esa multitud que va y viene por este subterráneo, fue raro no verte sentado en las escaleras, ni saber que llegarás en el próximo tren con dirección a Zona Rental, ya no siento al Metro mío, ni que conozco cada rincón de sus entrañas, ya no siento a Caracas Mía.
Ver parejas, con muestras excesivas de amor o quién sabe (a veces inapropiadas) y sonreir al recordar, las nuestras, cuándo esta Caracas era mía, era tuya, era nuestra.
Mamera.
Mamera, más de una vez estuvimos esperando aquí, con ansias a que llegara un tren con dirección a Las Adjuntas, rogando porqué no fuera uno con dirección hacía zoológico, llorando entre sus muros, decorados con cerámica azul, aliñada con franjas azules un tono más oscuras, teniendonos el uno para el otro, hoy la recorrí y solo pense en ti, mi amor en el exilió.
Antímano.
Antímano, eternas risas entre sus pasillos, abrazados a las afueras, tú con la excusa de que ibas a tu curso de inglés y yo con la de ir a el propedeutico tortuoso, tomabamos un tiempo perfecto y maravilloso, nos veíamos aquí. Nos abrazabamos, nos besabamos sin importar quién viera o los comentarios que podía generar nuestra muestra de afecto, el mundo y el amor cabían en una estación de tren, a las afueras, en la parada del metrobus en la que más de una vez, el sol quemó nuestras mejillas y fue testigo de nuestro amor, una vez más, Caracas fue nuestra.
La Yaguara.
La Yaguara, nunca me gusto está estación, hasta que mencionaste que era el atajo perfecto para ir a tu casa sin necesidad del metrobus, corriamos a través de sus pasillos, rogando porqué el sol no cayera sobre nosotros, hasta llegar al otro extremo del puente, en esos momentos muy dentro de mi me repetía, “Caracas es mía”.
La Paz
La Paz, voy a La Paz en busqueda de mi paz, aquí en esta estacion con cerámica amarilla en ese tono pálido y deprimente, comenzó nuestra pequeña historia, pasar por allí y que mi corazón de un vuelco con los recuerdos, recuerdos dentro y fuera de ésta estación, afuera esperando metrobus, abrazados, los minutos pasaban entre besos y risas... Hermosa ciudad hermosa Caracas.
Parque Central.
Solíamos bajarnos aquí, cuando ibamos en mis expediciones a Bellas Artes, o a Parque Central en búsqueda de la belleza urbana de nuestra ciudad, en la que los minutos parecian volar. Corriendo de aquí a allá... Esta siempre será mi favorita, llena de arte, llena de ti y de mi... Sencillamente Caracas.
Zona Rental.
Zona Rental, multitudes que amenazaban con separarnos, de una u otra manera al final terminabas encontrandome, entre el mar de gente y las infinitas baldosas que recorrían esta estación tan transitada, juntos, tomados de la mano, esperando un tren que nos llevaría a alguno de nuestros destinos en nuestra ciudad, una ciudad de gente que esta en constante movimiento, una Caracas hermosa.
Sabana Grande
Sabana Grande, nos salíamos del tren, corriamos hacía la salida más cercana al Recreo, uno de nuestros centros comerciales favoritos. Luego corriamos por el boulevard, que solía estar lleno de personas, todas a un ritmo distinto pero maravilloso, el recuerdo me hace sonreir...Caracas perfecta y nuestra.
Chacaito.
Chacaito, un metro apilado, y nosotros dentro, abrazados y enlazados, yo apoyada en ti, la puerta se abre, me suelto de ti y corro, corro como nunca por esta estación abarrotada de gente que va al trabajo, gente que sale por diversión, en fin gente...llegó a la escalera mecánica, cerca de la salida y me encuentras, una vez más atrapada por ti en el subterráneo de esta ciudad... Como extrañaré esto...este sentimiento de propiedad.
Chacao.
Chacao, como olvidar nuestra primera salida? Chacao me recuerda a nosotros, corriendo para que no nos robara un encapuchado y una vez dentro, reír como nunca, las miradas nerviosas en el tren una vez que entramos mientras nos abrazamos, sin importar lo que ocurre a nuestro alrededor porqué esta Caracas es nuestra.
Parque Miranda.
Parque Miranda, nuestro edén de los domingos, paso por sus pasillos, y nos veo riendo, y comprando boletos apurados, para luego afuera tardarnos una eternidad en comprar agua, vital líquido para aguantar el calor de esta ciudad. Debo admitir que amaba cada minuto que transcurrio contigo bajo las calles de la ciudad, de nuestra ciudad.
Caracas volverá a ser mía
Volverá a ser nuestra.
Caracas ciudad loca y del caos.
Ciudad Bendita y maldita
Ciudad pura y sucia
Ciudad mala y buena
Ciudad de sueños y pesadillas
Caracas mía
Caracas tuya
Caracas nuestra.