Hasta la bandera. Un retrato del Rey, de cuerpo entero, con los brazos cruzados y una media sonrisa, inusualmente cercano para un retrato institucional. El hombre parecía mirarnos a todos desde la altura, colocado en la pared sobre la mesa presidencial del salón de plenos de la diputación de Málaga. Es un poco de esos cuadros que parece que, los mires desde donde los mires, siempre te miran. El mayor ejemplo de lo que digo quizá sea el retrato del papa Inocencio Xº, que pintó Velázquez en el verano de 1650.
Retrato de Inocencio Xº, de Velázquez
La pintura del Rey Felipe VIº, cuya reproducción se ha mandado a instituciones públicas como la diputación malagueña, es del pintor Diego de Virgili. El último retrato oficial de Felipe VI se lo encargó el Consejo de Estado en septiembre de 2016 por 68.200 euros al artista gaditano Hernán Cortés Moreno (según consta en la web de la Plataforma de Contratación del Estado). Hernán Cortes, aunque no de territorios ignotos de ultramar, es todo un conquistador de gobiernos, si tenemos en cuenta que ya había hecho retratos del padre del Rey cuando ejercía de Juan Carlos Iº aún no emérito, y que también es el autor de los retratos de Aznar y de Felipe González que hay en el Palacio de la Moncloa. Pero dejemos la anécdota pictórica y vayamos a la nota de color del pleno de ayer.
Qué caras teníamos algunos de los que parecía mirar el rostro pintado del monarca; algunos de los que abarrotábamos por invitación, interés o trabajo el lugar. Algunos de los que ya habíamos asistido a un pleno de constitución del mismo presidente ayer investido, Francisco Salado, aunque entonces de manera provisional, cuando el anterior presidente, Elías Bendodo, se fue hace unos meses de consejero de presidencia a la Junta de Andalucía. Pues, excepto por lo largo que suelen hacerse estos rituales, teníamos caras de entretenidos. En la primera fila estaban más malagueños del parnaso autonómico, empezando por el presidente del gobierno andaluz, Juanma Moreno. Uno, dos, tres... Quizá el presidente de la diputación de Almería, invitado al acto por razones y entendimientos políticos (cuáles no lo son) era la única excepción del inusitado Asgard malaguita. Unos miraban como si tanto poder supralocal le diera brillo al verdadero protagonista del acto; otros como si le restara protagonismo al flamante presidente investido de la provincia, que en su discurso prometió hablar con los 103 alcaldes (Málaga tiene ya 103 pueblos, lo podía patrocinar aquel coñac). Era fácil devolverle la sonrisa al cuadro del Rey cuando Salado dijo eso, porque uno de esos 103 alcaldes es él (alcalde de Rincón de la Victoria). Luego, si no se reúne sólo con los otros 102, la 103 sería una surrealista pero feliz reunión consigo mismo.
Retrato Felipe VI, del artista Hernán Cortés Moreno
Hubo parloteo a la hora de prometer o jurar sus escaños los diputados provinciales de Adelante Málaga. Muchos ya esperaban que adornaran el escueto Sí, Prometo o Sí, Juro con, al menos, un “por imperativo legal”; y no defraudaron, pero no dieron para mucho más cuento. También hubo quien se entretuvo en contar cuántos juraban y/o prometían en cada bancada. Más prometos en la izquierda y juros en la derecha.
Sorprendió la heterodoxia de las intervenciones, ya que ni Teresa Sánchez, la diputada de Adelante Málaga que se postulaba a ser votada como presidenta; ni José Bernal, que se presentaba por el PSOE, pidieron el voto ni aprovecharon su momento para resumir la diferencia programática entre ellos y quien ya había pactado la presidencia con los dos diputados de C,s: Juan Cassá y José Antonio Maldonado.
Cassá actuó de portavoz, vocalizando mucho y con cierto apagamiento público tras su posición de son lentejas por haber perdido concejales. Unos cuantos no perdieron puntada cuando Maldonado, el calificado y subido a la mesa por Salado como su “vicepresidente” (pese a que aún no ha sido nombrado institucionalmente, sólo pactado entre partidos), tras abrazar a éste se mostró también muy afectuoso con el ex alcalde de Marbella, actual portavoz socialista de la diputación, el ya mencionado Bernal. Y es que Maldonado viene de haber propiciado que la alcaldía de Mijas esté en manos del PSOE. Al respecto, en el público discutían sobre si ésa es la verdadera virtud de C,s o su mayor defecto. Y al final nos levantamos, aunque, con los nervios, nadie dio por levantada la sesión…
(C) Domi del Postigo / www.domidelpostigo.es