Debemos aprender que el fracaso es parte de la vida

Words
1074
Reading
5 min
Listen
Play
9y

   Hace algunos años, en la escuela secundaria donde estudiaron mis primos mayores se estaba llevando a cabo la feria de ciencias anual de aquella institución educativa, era una tradición en aquel colegio que a finales del año se tomara lugar esta feria para incentivar la pasión por las áreas dirigidas hacia la ciencia, exigiendo a los alumnos que así lo desearan realizar una investigación que pudieran poner en práctica de alguna manera, los participantes estaban separados en distintas categorías según su edad para hacer más justa la competencia. Una vez iniciada la feria, el jurado se fue paseando por cada uno de los lugares donde los expositores mostraban increíbles trabajos desde la parte teórica hasta los renglones prácticos para exponer sus ideas y dar por entendido que se realizó un buen trabajo investigativo. 

   Llegó el turno de los alumnos de edades comprendidas entre quince y diecisiete años, en este grupo se encontraba un joven de diecisiete años perteneciente a el salón de los mayores, este muchacho no era otro que aquel que tenía el mejor promedio académico de toda la institución, conocido por sus excelentes notas las cuales justificaba con una gran sabiduría y capacidad de aprendizaje. Tras observar una buena cantidad de experimentos, el jurado se acercó a la mesa donde este chico presentaría su proyecto, obviamente todas las miradas estaban colocadas sobre el joven del cual se esperaba un tópico magistral al igual que su presentación. Efectivamente, como era de esperarse el joven maravilló a todos con su gran proyecto y su excelente investigación, una exposición digna de premiación, una vez terminada la presentación, el jurado procedió a la ronda de preguntas a las cuales el joven respondió tranquilamente y con gran seguridad a los dos primeros cuestionamientos, sin embargo, la tercera pregunta nunca fue imaginada por el estudiante el cual dejo en evidencia gracias a la expresión de su rostro que no conocía la respuesta a aquella pregunta, el chico de tan solo diecisiete años, después de haberse llevado los elogios de todos, se quedaba mudo ante la pregunta de la profesora, no trascurrieron cinco segundos cuando ante la mirada de todos el muchacho caia desmayado, pudimos observar como el joven visiblemente aturdido por lo que en aquel momento sucedía se desplomaba totalmente inerte estampando el rostro en el suelo de aquel lugar donde la feria se llevaba a cabo, tal fue el impacto que la boca del joven se rompió dejando a la vista un auténtico rio de sangre que corría desde sus labios hasta su barbilla. 

   Fuente

   Aquel joven representa solo un caso más del grupo de personas acostumbradas a la perfección, personas para las cuales la palabra fracaso no existe en el diccionario, por supuesto que es bueno ejecutar exitosamente cualquier tarea u actividad que te propongas, pero ¿que tan positiva puede resultar estar tan acostumbrado al éxito? No estoy diciendo que sea algo negativo ser exitoso, todo lo contrario, es algo muy bueno, lo malo es el pensar que siempre el resultado va a ser positivo, es algo muy bueno el siempre tener una mentalidad ganadora, pero el hecho de estar predispuesto a esto en cada ocasión y no considerar una posible falla dentro de las posibilidades puede tener resultados muy negativos en los individuos, como ejemplo, tenemos a este brillante muchacho que no soporto el hecho de encontrarse con una pregunta que no pudo responder en su presentación y por ende cayo desmallado ante la mirada de todos. 

   El fracaso es una parte inevitable en nuestras vidas, el fracasar en algo que te propones nunca resulta agradable; el reprobar ese examen para el que tanto estudiaste, el no ganar el primer lugar en el concurso de canto, el perder la final del torneo de beisbol, son momentos desagradables en los cuales el fracaso está presente, lo importante en estas situaciones es el tomar la experiencia para poder mejorar y lograr algo positivo, pero para poder tomar esta actitud hay que estar consciente de que aunque sea lo último que deseemos, el fallar encaja en las posibilidades; nadie quiere ser quien falle el tiro penalti decisivo en la final de la Copa Mundial, nadie quiere resbalarse en el concurso de baile, pero ¿y si esto llega a pasar? ¿Estamos preparados para sobreponernos o vamos a caer desmayados enfrente del jurado?  

   No quiero decir que salgas a presentar tu próximo examen pensando que vas a reprobar incluso si has estudiado mucho o pensando en cómo vas a arruinar la exposición de tu proyecto enfrente del jefe de la empresa, porque si vamos predispuestos de esa manera nos estaremos limitando y nunca nos podremos superar. Cuando le conté a mi padre lo sucedido con aquel chico en la presentación de su proyecto, no tardo en recordar a su antiguo compañero de cuarto en la universidad, era un joven brillante, con excelencia académica, sus notas siempre sobresalían en el salón, hasta que llegó el momento para el cual no estaba preparado, reprobó un examen, este hecho al cual no estaba acostumbrado lo marco profundamente, tanto así que estuvo en un periodo de depresión y se planteó incluso el abandonar la carrera, todo esto debido a que el reprobar un examen no entraba en su abanico de posibilidades, el no estar preparado para esta posibilidad lo golpeó anímicamente de una manera muy fuerte e incluso tuvo que recurrir a un psicólogo, para poder superarlo tuvo que aceptar que por desagradable que fuera, el hecho de reprobar un examen estaba en alguna de las opciones.   

   Fuente

   Debemos aprender que el fracaso puede llegar en cualquier momento y que cuando este aparece no tiene que ser totalmente oscuro y negativo el panorama, hay que tomarlo como una oportunidad para aprender de los errores y mejorar, el truco no está en negar el fracaso sino en saber aprovecharlo, si nos cerramos a esta posibilidad tarde o temprano nos llegara esa pregunta que no sabremos responder o ese examen en el cual no sacaremos muy buena nota y las consecuencias pueden ser muy negativas, lo importante es saber reaccionar para no caer desmayados o entrar en depresión, hay que aceptar que el fracaso es parte de la vida y que si bien nunca debe ser nuestra primera opción es posible toparnos con el mismo y no debe representar el fin del mundo para nosotros. ¿Y tú? ¿Alguna vez has sentido que se acaba el mundo al fracasar? ¿O ya has aprendido a aprovecharlo? 

Debemos aprender que el fracaso es parte de la vida | Ecency