Al inicio del mes de noviembre del 2017, la playa de Barlings de Nueva Gales del Sur, Australia. Los habitantes y turista despertaron una mañana, enfurecidos por la falta de respeto de los humanos al medio ambiente. Un enfado que solo fue pasajero, ya que se dieron cuenta que no era plástico lo que cubría la playa, sino un organismo denominado “Physalia physalis”, comúnmente llamado carabela portuguesa.
La carabela portuguesa es de color azulado y tiene un cuerpo viscoso como el de una medusa. Aunque este organismo no es agresivo, sus tentáculos están cubiertos con una serie de filamentos con unas diminutas púas que utilizan para inyectar una peligrosa neurotóxica. Así que acercarse no es una buena idea.
La parte triste de esta historia es que las Physalia physalis que estaban en la playa, habían llegado hasta hay por culpa del calentamiento global. Según palabras de una bióloga-marina “El calentamiento ha causado que estos organismos se alimente más, se multipliquen y se vuelvan más longevos que de costumbre, por lo que de haber una sobre población, son arrastradas hasta la playa”.