Vuelvo después de días interminables sin electricidad, sin señal, aislados del mundo y del tiempo.
Cuba se nos está apagando despacito delante de los ojos. Si creímos que el mes pasado tocamos fondo, el que viene nos demuestra que siempre se puede estar un poco peor, un poco más apretados, con menos recursos y menos aliento.
El alma se encoge al mirar alrededor y pensar en el destino de los que todavía nos quedamos aquí, resistiendo por inercia, sosteniendo lo que queda de nuestras casas y de nuestras vidas con las manos vacías. ¿A dónde vamos a parar los cubanos que seguimos apostando por esta tierra?
Duele el pecho, duele la incertidumbre, pero seguimos aquí, intentando respirar en medio de la oscuridad. 🇨🇺💔🕯️