En la pantalla negra hay un reflejo
que nos mira sin ojos, silencioso,
un abismo de luz y de deseo
donde el tiempo se vuelve borroso.
Deslizamos el dedo hacia arriba,
buscando un chispazo, una vida,
un veneno dulce que consuela
la soledad de la rutina diaria.
¿Qué buscamos en este laberinto?
Una dosis rápida de asombro,
un aplauso, un rostro, un instinto
que nos libre de llevar el mundo al hombro.
Somos náufragos de la atención,
devorando historias en segundos,
marcando con un me gusta el corazón
mientras se apaga, despacio, nuestro mundo.
Y sin embargo, aquí seguimos,
conectados a un latido eléctrico,
buscando en la sombra del algoritmo
un instante verdaderamente humano.
Poema de mi autoría.
Imagen tomada de Géminis IA.