Mientras soy consciente de aquella hermosa sombra,
proyectada sobre tus recalcadas alegrías y tristezas;
amarte, es otra forma de quererme.
¡Hola universo Steemit!
¡Hola universo Steemit!
Más vale tarde que nunca. Hoy retomamos este tema, que abordamos en un intento de acercarnos a ese adversario no reconocido por el Yo que denominamos "la sombra", y con el cual se sostiene una relación perpetua de amor y odio.
En el post anterior, dimos algunas luces de su proveniencia y de cómo comienza a gestarse a partir del desdoblamiento de nuestro ser, producto de las exigencias del entorno y las demandas inconscientes, como la búsqueda del placer y la evitación de lo displacentero.
Sabemos entonces, que esa sombra que nos acompaña no es más que un aspecto inconsciente de nuestro Yo, que contiene un conjunto de cualidades inaceptables, mantenidas fuera de la luz de la consciencia.
NO TODO LO QUE VIVE EN LAS SOMBRAS ES MALO
No todo lo que habita dentro de ese vasto espacio en el que se encuentran nuestros demonios son defectos. También está cargado en la misma medida de cualidades que podemos catalogar como «virtudes» que retenemos, inconscientemente, para adaptarnos al medio. Y se preguntaran: ¿por que pasa esto? Si se supone que las virtudes no son «negativas».
Podríamos atribuirle esto a la incapacidad de mirar-nos, de valorar-nos; sumada a la voz de aquellos que nos disminuyen, infravaloran y finalmente consiguen corroer el autoestima (Personas que critican lo que haces, lo que te gusta, que buscan destacar o sentirse superior a expensas de tus debilidades).
Son muchas las razones o los factores que podrían formar parte de ese proceso. Pero cuando de virtudes hablamos, retomando la premisa de que «al nacer somos uno con el todo, y "todo" forma parte de nosotros», se puede entender en referencia a esto, que pasamos de tener «todas» las virtudes, a solo reconocer algunas como parte de nosotros y asignar el resto a otras personas.
Lo que no ves en ti, cuando te paras frente al espejo, lo ves multiplicado al estar frente a los otros.
TOMAR LO QUE NOS PERTENECE
Reconocer nuestras sombras no es un trabajo fácil, pero tampoco imposible. Requiere de tiempo y sobretodo de cierta necesidad de autoconocimiento y autovaloración; de desarrollar la capacidad de introspección que tenemos, para así comenzar a dirigir nuestra mirada hacia el interior, cada que percibamos algo que nos inquiete o nos genere emoción desde él afuera.
La finalidad de integrar o apropiarnos de esos aspectos tanto positivos como negativos, es la de expandir nuestra identidad y darnos la posibilidad de desplegar lo mejor de nosotros, desadaptarnos de una vida mediocre y de la codependencia sobre lo que nos genera malestar.
De esta forma, por ejemplo «podemos empezar a cantar, dibujar, escribir, hacer algún deporte; reír a carcajadas en público, liberarnos de la idea de hacer el ridículo; de divertirnos sin importar quien sea "el mejor" o "el peor" haciendo algún ejercicio; a emprender un proyecto que creíamos imposible por sentirnos incapaces; a vivir siendo más auténticos, haciendo lo que nos gusta y pensando menos en el ¿que dirán de mí? o en el ¿y si lo hago mal?
Entenderíamos tal vez, que no somos muy diferentes a esa persona que nos cae mal y que no toleramos, o esa chica/chico que idealizamos; que en realidad lo que nos gusta y lo que no, de ella/él, tiene en alguna medida, algo que forma parte de nosotros.
"El contenido expresado en este post que carece de fuentes, es producto de mi elaboración en base a mi experiencia y el criterio que me he formado de acuerdo a lo que he leído. Por lo que bien puede ser interpretado como un ensayo sin mayor sustento que la reflexión subjetiva." |
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