Estas son las marcas que dejó nuestro amor en mi humilde corazón.
Ha quedado mancillado.
Endurecido.
Roto.
Ha vuelto a ser un corazón duro.
Fuerte.
Sensible pero impenetrable.
Eres una mujer sintiente.
Soy un hombre sin rumbo y apasionado como una flor.
Pero no existimos sino en roce de segundos.
Tú por ahí deambulando, yo aquí estático.
Sin añorar.