El Jolbert estaba muy alterado luego de que Doña Martina y Doña Patricia fueran descubiertas por él escondiéndole un secreto.
- Díganme de una vez por todas, ¿cuál es ese secreto que ocultan y que yo debo saber?
- No hay secreto... escuchaste mal -dijo Martina visiblemente preocupada-. Anda mamá, dile por el amor de Dios que no hay secreto.
Doña Patricia miró fríamente a su hija mientras decía:
- Sí hay secreto y ahora mismo la vas a saber...
- Por favor mamá, no lo hagas, destruirías mi vida, mi hogar -decía Martina mientras rogaba y lloraba de desesperación-.
- ¡Pero dilo ya abuela! -gritó El Jolbert-.
Mientras esto ocurría en la cafetería, en la casa de los Santamaría, Juan Alberto se abrazaba a su hermana María Virginia, a la que le decían por cariño Maryvi.
- Hermanita, qué bella estás.
- Tú también estás muy guapo hermano, ¿serán los amores que te tienen así? Ahora mismo me llevas a conocer a Cristinita.
- Claro mi niña, si te vine a buscar porque ella también te quiere conocer -dijo Juan Alberto-. ¿Y sabes que mis padres no la quieren?
- Ya se les pasará. Ellos no pueden decidir por nosotros.
- Gracias hermanita, por apoyarme. Sabía que tú no me fallarías.
Seguidamente salieron para la casa de Cristina.
En la cafetería continuaba la tensión. Patricia se levantó lentamente mientras decía:
- Pues tienes derecho a saber esta verdad que por tantos años he llevado conmigo y que no me deja vivir en paz.
- No lo hagas mamá, no lo hagas, te lo suplico -decía Martina mientras caí de rodillas y halaba a su madre por los brazos-.
- Tengo que hacerlo hija, ya basta de seguir llevando este peso en mi conciencia y en la tuya.
- Hablen ya por favor que me desesperan -pidió nuevamente El Jolbert-.
...Y en la casa de Cristina llegaban Juan Alberto y Maryvi.
- Aquí está tu cuñada -dijo Juan Alberto a Maryvi mientras señalaba a Cristinita-.
Las dos mujeres se abrazaron en un emotivo encuentro.
- ¡Pero qué hermosa es tu novia Juan!
- Tú eres muy bella también cuñadita -dijo Cristina-.
- Solo te voy a pedir algo: que me lo hagas feliz -expresó Maryvi mientras se abrazaban los tres-.
- ¿Y no hay un abracito para mi? -se escuchó una voz en la sala-.
- Para ti no hay, eres muy feo jajaja -dijo Cristina al tiempo que presentaba a su hermano-.
Los ojos de Maryvi y los de Fabio, el hermano de Cristina, se encontraron fijamente.
- Un placer dijo la muchacha.
- El placer es mío -contestó Fabio mientras miraba nuevamente a Maryvi, quien se notó un tanto turbada-.
¿Habrá pistoneado Maryvi al ver al hermano de Cristina? ¿Se conocerá al fin el terrible secreto en la vida de Martina? De ser así, ¿qué pasará con la familia?
Todas estas interrogante se sabrán en el próximo impactante, espeluznante y aterrador capitulo de Censura de amor, la primera steemit-novela.