Su mirada seguía perdida, o eso era lo que percibía, quizá entre sus pensamientos, tenia sentido, aquel punto pálido en la pared, no lo se, pero me asustaba perturbar la belleza de su calma, mas ese momento encerreba un enigma, ¿estarian nuestros destinos enlazados?, o ¿a la mañana siguiente ya ninguno de los dos estaría en esta alcoba?, ¿serian acaso esos los asuntos que le mantenian cavilando?; sentía miedo, de que la belleza acabara, pero al final de la historia es porque es efímera, que podemos apreciar lo hermoso, al pensar en eso una risa me delato, rompí el silencio de la habitación; ella se levanta de la cama, se acerca a mi mientras seguía apoyado en la pared, y casi como si hubiese escuchado lo que pensaba, me habla -definitivamente me gustas- Mientras abraza mi cuello.