¿Qué poder tienen las flores?
En mí tienen el poder de dibujarme una sonrisa, de regalarme felicidad, de alegrar mis días.
Son muchas las emociones que se mueven en mí cuando veo mi jardín en flor.
He dicho en otras publicaciones que una de mis pasiones es tener plantas. Cuidar de ellas, regarlas, moverles la tierra, ponerles abonos es una tarea que disfruto mucho.
Una flor, ya sea pequeñita, silvestre o grande, rara y exótica es para mí el culmen de la alegría en mi jardín.
Es como si me hablaran y me dijeran aquí estamos para ti, gracias por cuidarnos, somos tu regalo; y yo, lo recibo con agradecimiento.
Es hermoso verlas desde el capullo hasta que se abren al sol en todo su esplendor.
Y, entonces, busco mi celular para fotografiarlas, para guardarlas en mi galería de fotos y de vez en cuando regocijarme viéndolas de nuevo.
Hace un tiempo leí acerca de una investigación que se había hecho en una universidad de Estados Unidos en la que se estudiaba el beneficio en las personas al recibir flores como regalo de cumpleaños, aniversario o cualquier otra celebración y concluían que quienes recibieron flores fueron más felices y sintieron cambios en sus estados de ánimo.
Y es que, ciertamente, las flores tienen ese poder, son mágicas y, por eso, son el regalo perfecto, no hay quien pueda resistirse a un hermoso ramo de flores (a menos que sea alérgica o alérgico) a mí me encanta recibirlas.
Las apariencias engañan
En mi jardín he visto de todo y he experimentado muchas emociones.
Una de ellas fue ver el florecimiento de mi Dama de Noche. Al principio, me asusté por la rareza del capullo, no me esperaba que esa mata que una amiguita me había regalado porque se iba del país floreciera. Cuando le conté me dijo que en su casa nunca lo había hecho.
Descubrí el capullo mientras la regaba y cuando lo vi, me sorprendí pensando que era la flor de una planta carnívora (jajaja).
Pero no era así, lo que venía era la flor más hermosa y perfumada que he visto en mi vida.
Tuve que esperar hasta esa noche para disfrutar al máximo de tanta belleza y del aroma que impregnó el momento.
Le tomé fotos desde todos los ángulos, no me quería perder de nada.
En estas fotos de abajo les dejó las fotos del capullo y de la flor abierta, ven como, en ocasiones, las apariencias engañan.
| El descubrimiento durante el día | El espectáculo de la noche |
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