«Santa Bárbara Bendita, para ti surge mi lira,
Santa Bárbara Bendita, para ti surge mi lira.
Y con emoción se inspira ante tu imagen bonita
Que viva Shangó, que viva Shangó
que viva Shangó, señores.»
-Celina Gonzáles.
«Holy Blessed Barbara, my lyre arises for you,
Holy Blessed Barbara, my lyre arises for you.
And with emotion he is inspired by your beautiful image
Long live Shango, long live Shango
Long live Shango, gentlemen.»
-Celina Gonzales.
Se levantaba temprano a comprar flores y velas rojas. A su regreso montaba el altar a la Santa Milagrosa.
Le ponía vino tinto y rojísimas manzanas. A las diez iba a la misa en el Santuario Nacional.
Santa Bárbara Bendita, es una de las vírgenes más veneradas en Cuba y su día corresponde al 4 de diciembre.
Sus orígenes los tiene en la Antigua Roma, y se inspira en la leyenda de Bárbara de Nicomedia, quién fue asesinada por su padre por pensar diferente y ella defender su credo, de ahí pasó al santoral católico y años más tardes vino de España su culto durante la época de colonización y se asentó en este lado del planeta.
Se representa con ropas de su época, con una capa color rojo y un tocado de doncella. Su corona representa que alcanzó el reino de los cielos, la torre que la acompaña, representa el refugio de la fé en la Santísima Trinidad. La espada es el arma con que su padre Dióscoro la decapitó. El Cádiz representa su conversión al catolicismo.
Se le pide salud, firmeza y prosperidad. Es considerada una Santa muy poderosa, que concede lo que con fe se le pide.
Santa Bárbara, se sincretiza en Cuba con el Orisha Shangó, uno de los más populares del panteón Yoruba. Rey de Oyo, brujo y guerrero. Dueño de los rayos y los truenos, la justicia, la virilidad, la danza y el fuego.
Para los religiosos uno de los días más importantes y especiales del mes de diciembre. Los esclavos traídos del África encontraron en los santos católicos una forma de salvaguardar su fe y adorar a través de ellos a sus deidades africanas dando lugar a lo que conocemos como sincretismo.
A ambos, los religiosos en una sola fe, montan un altar discreto en el que predomina e rojo, y ponen a sus pies, sus ofrendas preferidas como plátanos, manzanas rojas, quimbombó, vino tinto, postres y otros ofrecimientos para agasajarlos.