Escuché el revolotear de la aves,
que me despierta de mis pesares,
me invade un extraño sentimiento
que me hace percibir mi soledad.
Miro al otro lado de la habitación,
y solo puedo notar tu ausencia,
te has llevado todas tus cosas,
ya hasta el clóset está vacio,
pues ya no resguarda tu ropa.
No puedo parar de preguntarme,
¿Dónde estás cuando más te necesito?
Me prometiste que regresarías,
pero todo quedó en un vil mentira.
Tomo la almohada que era tuya,
me llena de tu aroma, tu esencia,
a mi llegan muchos recuerdos,
los besos, las noches de pasión...
Me refugio en este inmenso silencio
haciendo como que no me incomoda
que no me daña, que no me mata...
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Muchas gracias por leer esta líneas de inspiración, nos vemos nuevamente cuando mi alma y corazón les quiera hablar. Saludos!