El encargo, Historia sobre Franklin

andrewq(69)
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Franklin actualmente se dedica a la restauración de instrumentos en una tienda que está ubicada en el centro de Buskeria. Lo que hace normalmente en su día a día es reparar instrumentos que están rotos, restaurar los más antiguos y también hace trabajos como afinar los mismos. Este trabajo a él le apasiona mucho y por eso es tan hábil en lo que hace. El no llegó a este trabajo por casualidad, pues todo viene de familia. Como nació en Buskeria viene de una larga tradición de luthiers que se han transmitido el talento y sus técnicas por varias generaciones de la familia.

La primera generación de su familia empezó fabricando instrumentos, luego, las siguientes generaciones se fueron especializando cada vez más. Para cuando llegó el turno de los padres de Franklin, ya no se dedicaban a fabricarlas, sino solo a restaurarlas. Y ahora que le ha tocado a él, además de restaurarlas, también las afina. Heredó parte de los fondos, los recursos y el taller de toda la generación que lo precedió. No es de extrañar que tenga tanta habilidad.

Eso no fue lo único que heredó de sus antepasados, también recibió el nombre y la reputación de la marca del taller. Cuando alguien escucha ese nombre, sabe que está tratando con alguien de experiencia y calidad en su trabajo. En todos sus años de labor ha restaurado todo tipo de guitarras, los músicos locales le llevan las suyas, también los famosos lo hacen, y especialmente los museos han acudido a él. Hasta ahora, todos sus trabajos se han completado a la perfección y sin demoras.

Pero hace un poco vivió un caso de trabajo que lo puso a prueba. Resulta que un museo lo llamó para que les hiciera un trabajo. Le mostraron una de las guitarras más antiguas que había en Buskeria. Habían pagado mucho por tenerla en el museo, pero como había estado abandonada durante tanto tiempo, estaba en muy mal estado y no podían exhibirla, así que querían que la reparara. El contrato era claro, esta guitarra no se parecía a ninguna de las que había tocado antes, Si la reparaba sin dañarla y la entregaba a tiempo, le pagarían una gran suma, pero si la dañaba, tendría que pagar los daños al museo.

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En el papel, esas eran las consecuencias si hacía un mal trabajo. Y había otro problema, si fallaba, afectaría su reputación y la del taller, que tenía un historial impecable sin errores a lo largo de generaciones. Esto, además de perjudicarlo, le cerraría las puertas a futuras ofertas de reparación, pues quienes tuvieran trabajos arriesgados se lo pensarían dos veces antes de encargarle algo. Simplemente no podía rechazar el trabajo, este sería uno de los más importantes de su vida y no podría vivir con ese vacío si no completaba el desafío, así que firmó el contrato y aceptó.

El museo envió un auto al taller con la guitarra muy bien asegurada, a partir de ahí él tendría que hacerse cargo de su seguridad. Por primera vez se sintió un poco nervioso al hacer una restauración, a pesar de haber hecho muchas a lo largo de su vida, pero esta era especial. Primero comenzó desmontando cada pieza para luego barnizarlo todo, después pegó cada parte y la dejó brillante. Pero ahora faltaba algo, conseguir las cuerdas de la guitarra, ya que las que traía estaban rotas. Como no había forma de conseguir unas 100% originales, lo que hizo fue buscar unas de una antigüedad similar.

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Tuvo que viajar fuera del país para obtener las cuerdas necesarias y hacer una gran inversión para comprarlas dada su antigüedad, por suerte, estaban en perfecto estado. Ya una vez en el taller las montó en la guitarra y el resultado fue bien. Ahora solo faltaba ver si al museo le gustaba su trabajo. Por suerte todo salió bien, quedaron satisfechos. Como muestra de agradecimiento por su trabajo, la guitarra tendría en el museo un cartel de por vida diciendo quien la había restaurado. Sería publicidad gratis de por vida. Franklin está feliz porque alcanzó su objetivo, Aunque se arriesgó al aceptar, demostró que todo es posible cuando te has preparado. Aún así no olvidará la experiencia como una de las más importantes de su carrera.

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