Chris es un muy buen baterista. El es parte de una banda. La agrupación se llama AIL y es miembro fundador, ha estado en ella desde el principio. Esa banda la formó el con sus amigos de la infancia. En aquel entonces varios de ellos sabían tocar instrumentos así que al tener edad suficiente decidieron armar el grupo. Ahí fue donde pasó la mayor parte de su juventud, tocando con ellos, y ahora de adulto lo sigue haciendo. Pero hasta hace poco esto no era así, ya que tuvo que tomarse un buen tiempo de descanso debido a cosas que se le salieron de las manos. El vivió hace poco una situación que casi lo saca de la música.
Lo que le pasó es que una noche decidió ir a comprar una hamburguesa a unas pocas cuadras de su casa. Ese día no había comida, así que la única opción que le quedaba era salir a comprarla. Se subió a su auto, llegó al lugar y la compró. Tras recogerla e incorporarse de nuevo a la calle no vio venir un camión que venía y este lo impactó a gran velocidad.
El vehículo quedó muy dañado por el accidente, pero él quedó peor en sentido literal. Cuando despertó se dio cuenta de que estaba en el hospital con los dos brazos enyesados y un recuerdo muy borroso de cómo había llegado ahí. A causa del accidente se había fracturado ambos brazos, por lo que ahora estaba en una situación muy difícil. No podría volver a tocar por un largo tiempo, lo que lo tenía sumamente preocupado. La banda tenía planeados muchos eventos, pero debido al percance tendrían que posponerlo todo, y eso lo hacía sentir mal porque afectaba a todos sus compañeros.
Pero ya no había mucho que pudiera hacer, ahora tendría que afrontar la nueva realidad, ya no podía tocar, al menos hasta recuperarse. Sus amigos fueron a verlo al hospital para darle su apoyo y decirle que no había problema, que esperarían hasta que regresara. Se lo agradeció muchísimo. Luego, de vuelta en casa, los días empezaron a pasar y ahí vino la etapa más difícil, pues estaba acostumbrado a ser una persona muy activa y ahora estaba incapacitado. Además su mayor miedo es que sus brazos no quedaran igual y no pudiera tocar de nuevo.
El tiempo fue pasando, de vez en cuando alguno de sus compañeros de la banda iba a visitarlo y a darle ánimos, esos momentos eran lo único que lo ayudaba a seguir adelante. Les decía que lo peor para él era la inmovilidad, tanto física como mental, porque no podía tocar, y sin tocar era como si una parte de su vida estuviera en pausa.
A pesar de todo, le seguían dando ánimos y le decían que no perdiera la paciencia, que pronto volvería a tocar. Pasaron ocho meses desde el accidente. En ese punto los doctores por fin lo llamaron a consulta. Le dijeron que sus huesos ya estaban sanos, pero que no podría tocar hasta pasar por unas sesiones de rehabilitación. Tomó mucha paciencia porque ya estaba superando el problema y la verdad no aguantaba mucho más, pero el apoyo de sus compañeros lo ayudó a seguir soportando la situación. Se dijo a sí mismo que si ya había llegado tan lejos, bien podía continuar.
Las terapias duraron tres meses más, tuvieron un gran efecto positivo en él. Pasó de no poder sostener ni una cuchara a ser capaz de levantar una barra de pesas, era un gran avance. Hace muy poco por fin le dieron el visto bueno para volver a tocar. Toda la experiencia fue durísima, pero estaba de vuelta a la normalidad y había superado el problema. Cuando llegó al estudio, sus amigos le organizaron una fiesta muy y le regalaron una hamburguesa como recuerdo del incidente. Tras agradecerles a todos por la ayuda, regresó a la música. Pero por poco no lo cuenta.