La vida sobre rueda es muy interesante porque tienes la oportunidad de conocer lugares increíbles, hacer amistades de muchos lugares y sientes de que estas en una exploración constante de nuevas aventuras. Pero todo esto mejora más todavía cuando se suma con la música. La banda Ukenia es un ejemplo de ello. Se puede decir que ellos son nómadas, aunque tengan casa. Esto es debido a que recorren todo su país en autobús. También llevan consigo una caravana. En ella llevan sus cosas de comer y casas para dormir. Y por supuesto todos los instrumentos que necesitan para tocar. Ellos prefieren generalmente zonas rurales o de difícil acceso para llevar su música a las personas que no pueden acceder a un concierto en una ciudad alejada. Eso es lo que los distingue de la industria de hoy en día.
A este equipo pertenece Suki. Ella es la que manda en el grupo y la que siempre mantiene a todos inspirados. Ella creció en una zona de difícil acceso a la música así que nunca pudo asistir a grandes conciertos. Cuando se hizo importante y formó a Ukenia entonces se puso a manos a la obra en llevar la música a los que como ella en su infancia nunca pudieron ir a un concierto.
Suki junto a Ukenia lleva queriendo hacer un viaje muy especial desde hace muchos años. Hace más de 10 años que no visita el lugar en donde creció y en donde ella misma nunca pudo ir a un concierto de música. Prácticamente sentía que estaba en deuda con la gente de ese lugar. Ella meses antes había avisado al alcalde local de que iba a visitar el pueblo muy pronto y dijo la fecha y hora en que sería la presentación. Como podrán imaginarse la gente del lugar estaba muy emocionada por su visita porque significaba que verían actuar a una de las hijas exitosas del pueblo, una mujer nacida de su misma tierra. Estaban definitivamente muy emocionados.
Suki junto a su equipo llevaban varias semanas preparando todo porque era un viaje largo. Tendrían que pasar por el medio de un desierto y no habría gente que los ayudara en esa zona antes de llegar. Así que era necesario ir preparados para cualquier imprevisto. Cuando todo estuvo a punto salieron para el lugar. Serían varios días de recorrido. Pero para Suki era una aventura más, no le importaba el tiempo que estaría fuera de la civilización. Además este viaje era especial.
El primer día por el desierto fue genial. No pasaron por ningún imprevisto así que disfrutaron mucho del viaje. Afuera en el desierto hacia un calor abrumador pero el autobús tenia un aire acondicionado que parecía que estabas en el polo norte. A ella le parecía gracioso cuando Edi el conductor le decía esto. Pero lamentablemente la diversión y las risas se acabaron al tercer día de recorrido. Faltaban menos de 60 kilómetros para llegar al destino y ya era casi de noche cuando todo empezó a ir mal. A las 5 de la tarde más o menos la rueda trasera se pinchó. Tardaron casi una hora reparándola, así que les cogió la noche en el desierto.
Era la primera vez que se quedaban varados tan lejos. Pero bueno al menos todos tenían esperanza de que cuando pusieran la goma nueva estarían a tiempo en la presentación que era al otro día a las 9 de la mañana. Luego salieron de nuevo para llegar al destino. Como Edi el conductor quería llegar esa misma noche para descansar en el hotel local iba rápido. El trayecto que faltaba era el más difícil porque había muchas lomas empinadas. La combinación de ir rápido y las lomas empinadas llevaron al motor del autobús al limite. Prácticamente estaba al rojo vivo.
Tuvieron que detenerse para refrescar el motor. Pero la alta temperatura había roto unos sellos y algunas poleas. No podían continuar. Algunos pensaron en que lo mejor era dejar el autobús y seguir en la caravana. Pero no podían hacerlo porque era pequeña y estaba llena de material y equipo de viaje. No cabrían. Lo único que podían hacer era remolcar el autobús con la caravana. Pero tendrían que ir muy despacio para no forzar el motor. En fin fue un desastre porque la presentación era las 9 de la mañana y Suki temía no llegar a tiempo.
Esa noche nadie durmió en el autobús porque temían no llegar a tiempo. Suki fue casi todo el camino llorando porque era un viaje muy especial para ella y no quería defraudar a sus amigos. Solo deseaba poder llegar lo más pronto posible. Cuando todo parecía perdido Edi llamó a todos y les dijo que les tenía buenas noticias. La loma se acababa, ahora todo era cuesta abajo y llano. Podrían ir mucho más rápido sin forzar el motor. Suki enseguida se le quitó la tristeza y empezó a llorar pero de alegría. Al otro día temprano el bus llegó a tiempo con ellos. Y pudieron dar el concierto pese a todos los contratiempos. Todos se sintieron muy felices.