Siendo sinceros no es algo bajo en grasas pero si muy delicioso, un gusto que uno se debería dar cada cierto tiempo y auto consentirse. Comenzare dejando los calamares un poco en agua con vinagre para limpiarlos mejor.
El calabacín lo lavamos bien, y lo tajamos en rodajas para que se cocinen rápido. Los pasamos por mantequilla derretida en un sartén antiadherente para que no se corra riesgo de que se peguen. Pasamos las rodajas de calabacín por la mantequilla para que se cocinen un poco (no mucho ya que se volverán a cocinar) dejarlas dorar apenas, y retirarlas. Ponerlas en alguna bandeja o tabla donde quepan para ir armándolas, se les pondrá queso mozarela al gusto y salami o chorizo español al gusto también de modo que se coloquen luego en el mismo sartén a cocinar (para que el queso se derrita) se pueden tapar o no, la idea de taparlas es que se concentre al calor y se derrita más rápido el queso.
Por otra parte escurrimos los calamares y se cortan del modo que uno prefiera (retazos, aros, tiras…) y se prepara la mezcla para empanizar. Esta mezcla requiere de agua FRIA preferiblemente (media taza), un huevo, sal y pimienta y aparte tenemos en otro recipiente hondo harina suficiente para cubrir la cantidad que tengamos de calamar. Pasamos los calamares en trozos uno a uno por la mezcla haciendo que se cubran muy bien y de allí por harina para ponerlos en el aceite caliente en el sartén para que se frían, se mueven y voltean hasta que doren bien para que no queden crudos.
Finalmente listo y servido el almuerzo…