El frío entra en los huesos formando un agujero en el estómago.
Los he visto disputar la vida y suplicar afecto por las migas.
¿Serás elegido para sanar un corazón herido?
Ahora, Señor, a tus pies, vengo a implorarte por los hijos de mi pueblo, para aliviar sus penas y tristezas, de todos los que sufren y lloran. Sus lágrimas corren por sus sucias mejillas y llegan a su boca con un sabor amargo.
Los niños de mi pueblo sueñan con alguien que los salve, con una familia que les da calidez y refugio.
los niños de mi pueblo tienen un futuro incierto, sueñan con un beso instantáneo y te amo, una comida caliente preparada con amor, pero cuando abren los ojos ven su triste realidad durmiendo sobre un cartón sucio y envolviendo su esperanza en un periódico de ayer.
¿Serás elegido para endulzar tus lágrimas y prestar ese abrigo?
Queridos amigos, CRISTO nos da la semilla de la victoria y la tierra de la voluntad.