Del fuego de nuestro amor solo cenizas quedaron
pero se avivan con fuerza tan solo con recordar
la fragancia de tu cuerpo, tu hipnotizante sonrisa,
tu modo de caminar.
Y por más fuerte que sople esa brisa que acaricia
convirtiéndose en tornado con furia de vendaval,
será imposible que arranque el perfume de tus labios.
Tu manera de besar
Tu total desprendimiento entregando cuerpo y alma
cuando te necesitaba que me logró enajenar,
ya que te miro y te siento a cada paso que doy
para mi felicidad.
En la mirada de un niño que habla sin decir palabras,
al volar una gaviota cuando cruza el ancho mar
sin que se muevan sus alas lo que convierte su vuelo
en un remanso de Paz
Y por do quiera que voy me sigue como mi sombra,
tu aliento divino y fresco con perfume de rosal
cuando jadeante decías acariciando mi ser
no me dejes de besar.
Todavía me pregunto en mis noches sin mañanas
¿si como un loco te amaba, Por qué te dejé marchar?
Hoy solo atino a decir que estás tatuada en mi alma
para no salir jamás.