Tú no te has ido y algunas veces me visitas.
Te he visto de espaldas, sentada en la plaza, o en el Bus.
Te he visto de pasada.
Tú no te has ido, realmente.
He estado a punto de sujetar por los hombros o brazos a esas chicas y al voltearse, pronunciar tu nombre, a ver si habitas en ellas. Que se parecen a tí... tamaño, peso, cabello, caderas, senos, ojos, nariz, labios, a veces, hasta en tu caminar.
La lluvia, ahora, trae tu recuerdo.
Te extraño, pero aún te veo en algunas de ellas, mujeres de esta ciudad que se llama Pereira.
Tú no te has ido, del todo.