Nunca mis versos serán insuficientes, para mostrar mi esencia más genuina.
Nunca me doblegaré frente a opiniones, de quien con desprecio me mira.
Nunca he de condenar la libertad, para expresar mi sentir, no pondré grilletes a mi locura.
Romperé sin contemplación cualquier cadena que intente apresar mi corazón.
Frente a los verdugos que ansían verme caer, siempre con la frente en lo alto me pondré de pie, porque es mi alma fuerte guerrera, que me guía por el camino que dicta el corazón, porque mi pluma es mi arma más letal frente a la despiadada hipocresía.
No existe en esta tierra quien pueda tapar mi luz o pisotear mi alegría porque defiendo con mi vida el amor que yo profeso y la libertad de mostrar lo que llevo dentro.
Hasta el último respiro de mi aliento, defenderé con voracidad y rebeldía, la bandera de mi libertad, que es mi lealtad a lo que siento.
Volaré alto para abrirme camino, mis alas son estas letras de un simple aprendiz de poeta, que no agacha nunca la cabeza.
Con orgullo puedo decir, que no existe fuerza que destruya mi esencia, aún muerta y bajo tierra, siempre ella será eterna en la memoria y el corazón de quien sintió mi fuerza para respetar la vida y amar con el corazón.