Déjame conocer de ti un poquito más día a día, déjame quererte de la manera en que tú te lo mereces, créeme que no entiendo que pasó por la mente de aquel tipo que te dejo ir cómo si nada importara, porque te juro que yo hubiera hecho hasta lo imposible por quedarme a tu lado.
Por darte el beso de los buenos días cada mañana, por preguntarte cada domingo que es lo que se te antoja para desayunar, por decirte lo hermosa que te miras al despertar y regalarte un par orgasmos antes de empezar el día.
Déjame decirte que muero de ganas por besarte bajo las estrellas, de regalarte nochecitas de caminata mientras te abrazo de la cintura y decidimos si el puesto de taquitos o mejor una hamburguesa.
Ojala te quedes un ratito a mi lado. Un par de otoños no estaría nada mal al lado de este tonto que se emociona cada que te mira sonreír y creo que un poquito de suerte podría llegar a ser aquel tipo, ese del que te he hablado tantas veces en mis textos, ese tipo que tu mereces y que te he prometido que tarde o temprano llegará a tu vida.
Ojalá y te animes a compartir conmigo un par de risas, un poco de locura, esa libretita donde sueles escribir esos futuros que a veces te imaginas mientras abrazas la almohada y yo en cambio prometo no soltarte en medio de la tormenta, quedarme con el caos que provocan tus ojitos, acurrucar cada uno de tus sueños y quedarme contigo hasta el final.