Cientos de vidas atrás, quizás miles, serví a esas manos de porcelana en Asía.
Caí entre estrellas en su camino.
Toque el piano en Praga, el violín en Paris y el saxofón en Missouri.
Ante la mirada esquiva de tus ojos.
Lloré ante tú palco en algún teatro Europeo.
Cacé para ti en épocas donde el cerebro era aún más primitivo.
Mire ese cabello negro azabache ondear en manos de otros en Argentina, Irlanda y Australia.
Sufrí en cada una de tus felicidades.
Y al fin, en esta vida lograste mirar mi espejo.
Logré leer las películas que corren en este proyector.
Ahora mis ojos conocen tus gestos, tus miradas, tú respiración.
Ese vaivén que grita mi nombre.
Y si hoy, tú, vida mía te preguntas porqué te conozco tanto, es que fui tuyo desde antes que existiremos.
Autor: Alexis Ochoa
Fuente de Imagen: Sunn
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