Cuando te detienes a mirar la vida, en su existencia misma, te das cuenta que no existen dos especímenes iguales, cada individuo mantiene características inéditas que lo hacen único. Así ha sido la evolución de la vida, un espectáculo de formas que se mantienen en una sinergia única que, a muchos los hace perpetuarse.
Las diferencias que se observan entre los individuos de una misma especie tienen dos posibles causas, la primera la herencia y el segundo, el ambiente. Ya hemos visto que Charles Darwin mantenía la firme postura de que el ambiente mantiene ciertas presiones ambientales que, solo los individuos más aptos podrán superar, llegando a reproducirse y en consecuencia, perpetuar su genética.
a. Mutaciones
b. Recombinación
c. Flujo de genes.