Allí estaba, su cansada figura,
en ese cementerio que es un
campo de batallaCon la espada rota, la armadura
destrozada, la faz del escudo
hundida, pero su voluntad inspiradaMirando perdido el horizonte de muerte, indiferente al dolor, aullando en su recuerdo los rostros de sus compañeros
caídos.A la espera de un combate
A la espera de la risa de la
Muerte
A la espera de ver la sangre
caer, a los pies del amanecer.