No hay palabras... Eso es lo que empiezo a sentir cuando comienzo a pensar en esta publicación. ¿Qué puedo decir?
Estoy lejos, pero puedo sentir cada palabra que dice mi querida Nataly junto a su madre, la última vez que nos dimos un abrazo fue en la CBW de algún año que pasó, ella llena de energía, sus ojos vivos llenos de ganas de comprender el mundo. La conozco, si. Sé que es una gran hija, trabajadora, que le encanta investigar conspiraciones, y también que está atenta a todos los del grupo de @rutablockchain aunque no escriba en su blog. Sé de primera mano que su empatía te acompaña, porque es una de las personas que estuvo para mí durante todo el proceso que viví y ya voy sanando. Ella es única, y hoy me duele el alma al ver qué su vida cambió tanto, así como la de Carisma, a quién solo conozco virtualmente pero también es una gran mujer.
Miro las redes, busco ayudar desde donde puedo. Hay personas hermosas como @enraizar quienes me dan el honor de ser puente para tapar un poquito el dolor y el trauma de alguna manera. Quisiera ir y llegar hasta allá y abrazarla, sentarme junto a ella en su carpa y hablar de todos los temas que le apasionan, solo con el fin de alejarla un poco de la realidad que vive.
¿Qué puedo hacer? RutaBlockchain hace una propuesta para ayudarlas y aquí estoy, me puse a pintar un mandala para drenar las emociones. Un mandala que da la impresión de una roca quebrada, cómo eso que se nos rompió a todos con el terremoto. Pero que la esperanza puede llenar otra vez de color.
Mientras coloreo el dibujo de mi libro de mandalas, los únicos colores que llegan son los de nuestra bandera venezolana, es que no paso esto en un estado, o en pocos lugares, esto nos pasó a todos. Es sentir que todos Somos Nataly y Carisma, que somos cada niño o niña, cada gatito rescatado, cada perrito que rescató a alguien.
Respiro y trato de sacar el miedo, pienso en todos los que han tenido que vivirlo en piel directa, recuerdo el deslave, allí también fui voluntaria a mis 19 como estudiante, ayudando a niños y niñas en edad preescolar, sacando sonrisas con títeres y cuentos. Hoy es diferente, mis circunstancias son otras, pero busco ayudar desde mis posibilidades
No podría decir nada, solo buscar rescatar una sonrisa del rostro de mi amiga, contarle mis secretos con mis experiencias con ovnis en la Gran Sabana, abrazarla si lo permite, estar allí sentada en silencio para ella, o sencillamente pintar un mandala para que sea valorado y esto pueda ayudarla un poco a reconstruir la vida que tenía y ahora será diferente.
Toca entonces colocarse la empatía de traje, acompañar de la misma forma en que ella acompañó cuando lo necesité, sin invasión pero con constancia. Buscando pequeños milagros, haciéndose presente virtualmente, haciéndole saber que estamos, aunque lejos. Estamos.
Termino de pintar el mandala o cuadro o como prefieran llamarlo, y recuerdo que la vida se transforma. Y decido transformar un poco con PicArts lo que acabo de hacer, tomo una foto de lo que acabo de pintar con mis marcadores y le coloco un efecto espejo, y me pregunto ¿Qué es lo que nos muestra de nosotros mismos todo esto que vivimos como país? ¿Será que esta vez si aprenderemos o mostraremos que si sabemos ser país?
Solo espero que la vida empiece a transformarse en momentos más cálidos, que la hermandad que se ha visto no sea tendencia de fin de semana, que podamos ser refugio para tanto dolor de tantos hermanos. Que pueda ver a Nataly a los ojos y que brillen con su fuerza, que Carisma pueda tener la fuerza para sobrellevar todo lo que vive. Y qué la tierra nos tenga un poco de compasión, aunque nosotros a ella la tratemos tan mal.
Termino de crear mi dibujo mixto, mitad hecho a mano mitad digitalizado. Me gusta. Parece una roca hermosa de tres colores que aunque quebrada sigue en pie porque la unen en sus pedazos el amor, la solidaridad y la hermandad de un pueblo que no se rendirá hasta volver a ser feliz.
Las ganancias de este post son para
@carisma77 y
@natalimcr27
Abrazo gigante.
Imágenes propias
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