聽聽聽聽聽聽La lluvia segu铆a cayendo suavemente, empapando su ropa desgarrada mientras Marie presionaba sus manos contra la ventana del patio trasero. 驴Ya estaba en casa? La chica camin贸 alrededor del per铆metro de la casa, entre los setos del jard铆n, procurando mantenerse lejos de la vista. No pod铆a arriesgarse a ser atrapada. Despu茅s de instalarse detr谩s de un arbusto de altura adecuada, Marie dedic贸 unas horas a observar las ventanas del piso superior. A pesar del fr铆o cruel, ella permaneci贸 inm贸vil, entumecida. La 煤nica parte del cuerpo que habr铆a parecido humana para un transe煤nte incauto eran sus ojos. Esa horrible y fija mirada, penetrando a trav茅s de los vidrios, tratando de vislumbrar movimiento dentro de la casa.
聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽Finalmente, la espera termin贸. Marie dej贸 escapar un suspiro silencioso. La ventana izquierda, la que probablemente correspond铆a a su habitaci贸n, se ilumin贸 durante aproximadamente media hora y luego se apag贸. Hora de acostarse para quien trabaja duro. Las sombras nocturnas ahora cubr铆an la figura de Marie, mientras lentamente comenzaba a moverse hacia la puerta del patio trasero, una pulgada a la vez. Uno nunca puede ser demasiado cuidadoso.
聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽Despu茅s de acercarse lo suficiente, Marie se aferr贸 a la pared de la fachada, escondi茅ndose. Cautelosamente, desliz贸 una mano hacia el pomo de la puerta, lo gir贸 y entr贸 en el lugar. All铆 estaban las escaleras de madera, y rez贸, a un Dios en el que no cre铆a, para que no hicieran ning煤n ruido al ella pisar. Una pulgada a la vez. All铆 estaba su habitaci贸n, con las puertas de madera bien abiertas, justo en frente de ella. Otro jadeo silencioso escap贸 de su boca, casi con alivio, cuando vio la forma de 茅l debajo de las s谩banas.
聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽La mano de Marie se desliz贸 ahora hacia el interior de su bolso impermeable, alcanzando una peque帽a botella. Dej贸 que el l铆quido se virtiera en el suelo. Ya era demasiado tarde; no hab铆a raz贸n para preocuparse mucho por el ruido. La botella vac铆a, actualmente in煤til, cay贸 sobre el piso de madera. Marie sac贸 la caja de cerillas de su bolso, temblando de emoci贸n mientras sacaba los f贸sforos. Los encendi贸 todos a la vez y los lanz贸 al aire, gritando para despertarlo.
聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽Ella sab铆a cu谩nto 茅l amaba mirar a las luci茅rnagas.
Lee aqu铆 la versi贸n original de la historia, en ingl茅s. En mi blog anterior no sol铆a publicar mis freewrites (escrituras libres) en espa帽ol, pero quiz谩s lo haga m谩s seguido ac谩.