Dormir tranquilo :
Es recostar tu cabeza en la cama y
Tener la convicción de que diste lo mejor de ti.
Que dejaste un granito de arena para mejorar el mundo.
Que hiciste alguna obra de caridad.
Y si no pudiste hacer un bien, al menos tampoco hiciste mal.
Que con tu mejor disposición guiaste el camino de algún caminante desorientado.
Que encendiste una luz donde había oscuridad.
Que aprendiste algo nuevo para compartir con los demás.
Que creciste, y llevas de tu mano a los que empiezan a gatear.
Que enseñaste sin mezquindad.
Y entonces al cerrar los ojos la claridad del nuevo día iluminará la sonrisa de tu despertar.