Walking Under the Southern Sunset / Caminando Bajo el Atardecer Sureño
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English
Walking Under the Southern Sunset
Today I’m here to tell you about a cross-border trip. It turns out that Buenos Aires has been one of those destinations that has completely captivated me, since it’s a large, cosmopolitan city with all the characteristics of a bustling and, at the same time, overwhelming capital—where time flies by at an impressive speed, people are always in a hurry, and the pace of life in general is much faster.
Español
Caminando Bajo el Atardecer Sureño
Hoy les vengo a contar un paseo transfronterizo. Resulta que Buenos Aires ha sido uno de esos destinos que me ha enganchado por completo, puesto que se trata de una ciudad grande y cosmopolita, con todas las características propias de una capital bulliciosa y al mismo tiempo arrolladora, en donde el tiempo transcurre a una velocidad impresionante, las personas siempre están apuradas y el ritmo de la vida en términos generales es mucho más acelerado.
Pero como buena ciudad moderna, también cuenta con esos espacios en donde aterrizamos en un mar de tranquilidad, lugares diseñados para el esparcimiento tranquilo, una caminata saludable o simplemente un respiro en medio de jornadas que son titánicas.
Cuando uno llega a una ciudad nueva, tiene que tomarse las cosas con calma, ya que existen situaciones que son desconocidas para el visitante, lugares que quizás no son los más adecuados para ciertas actividades y zonas en donde el peligro se incrementa a cada paso y más cuando se es extranjero. Es por ello que siempre trato de conocer bien el espacio en el cual me encuentro, para así no solo encasillarme en las áreas turísticas, sino que la idea es disfrutar de todo, pero con responsabilidad y seguridad.
Es así como llegué a este paseo que me pareció un lugar muy lindo; se trata de la Plaza Francia, ubicada en la zona de Recoleta. Es un lugar que pareciera bordear la ciudad, aunque realmente estamos dentro de ella, pero acá encontramos un área verde con caminería impecable, obras de arte que le han dado la vuelta al mundo y un paisaje urbano digno de admirar.
Decidí caminar por acá justo antes de la puesta de sol, para de esta forma poder disfrutar de una faceta de Buenos Aires que siempre me ha llamado la atención y que verdaderamente no había tenido la oportunidad de vivir en carne propia. Es así como disfruté de una caminata con el ocaso marcando las notas del horizonte; vi cómo el cielo cambiaba de color a cada minuto, cómo algunas nubes cruzaban de forma apresurada y cómo poco a poco la oscuridad le daba paso a la iluminación artificial.
Caminar por un Buenos Aires fresco es una verdadera experiencia placentera; acá la arquitectura pareciera evocar al viejo continente, mientras que el clima le sigue el juego. Todo esto hace que el ambiente se vuelva propicio para tomar fotografías, disfrutar de la ciudad y darse cuenta de lo maravillosa que puede llegar a ser y que muchas veces infravaloramos nuestros propios pueblos y ciudades, sin darnos cuenta de que son espacios únicos y repletos de cosas interesantes.
Con una brisa un poquito fría me despido de esta caminata realizada a bajas latitudes, en donde las cosas son un tanto diferentes al Caribe, pero en donde la gente es increíble, los paisajes son hermosos y las experiencias extraordinarias.